ࡱ> lnghijk9 bjbj xlpppppppz'z'z'z'.(PE( 2222555DDDDDDD$PF pHNDp55@555DM<pp22 EM<M<M<5p2p2DM<5DM<M<BppB2( >,>!z'g;pBB E0PEBH;vHBM<pppp DON MIGUEL RUA Lo hizo todo a medias con Don Bosco 9 de junio de 1837 - 6 de abril de 1910. Celebracin: 29 de octubre En el verano del ao 1910, don Ra, primer sucesor de Don Bosco al frente de la Familia Salesiana, habra celebrado los cincuenta aos de misa, la "misa de oro". Los salesianos preparaban grandes festejos. El Boletn Salesiano prepar un "Retrato de don Ra" en tres artculos, que se publicaran en los nmeros de marzo, abril y mayo. Por deferencia, y por exactitud, se le hizo revisar el texto a don Ra mismo. De hecho, sobre un detalle incierto, una nota a pie de pgina afirma: "Nos vemos obligados a declarar que es verdadero (...), dice don Ra sonriendo (...)". El 16 de febrero se declara en don Ra una enfermedad gravsima. Los dos primeros artculos sobre el "Retrato" se publican en marzo y abril junto con noticias cada vez ms alarmantes. El 6 de abril se muere don Ra. El tercer artculo del "Retrato", reelaborado totalmente, se publica en el mes de agosto, en pginas orladas de luto. Al trazar un rpido retrato de don Ra voy a seguir la lnea de aquellas doce pginas. La revisin personal de don Ra, si no garantiza todos los detalles (pues la memoria puede siempre jugar una mala partida), da al conjunto una autoridad indiscutible. El primer encuentro con Don Bosco En la primera mitad del siglo xix, al norte de Turn, no muy lejos de los prados de Valdocco, se levantaba solitaria la Real Fbrica de Armas del Piamonte. All, el 9 de junio de 1837 naci Miguel Ra, hijo de Juan Ra, empleado de la Fbrica, y de Juana Ferrero. Tena poco ms de siete aos Miguel, cuando un da observ en el cuello de un compaero suyo una flamante corbata, Dnde te la has comprado? La he ganado en la lotera del Oratorio. Qu Oratorio es ese? El Oratorio de Don Bosco en el Refugio! Al domingo siguiente, Miguel corri al Refugio (la Obra de caridad de la Marquesa de Barolo), y vio una extensin de terreno alargado en donde muchos jvenes se divertan rodeando a un joven sacerdote. Aquel sacerdote se acerc tambin a l, le puso la mano sobre la cabeza y le dijo algunas buenas palabras que "le llegaron al corazn". Eran los aos del Oratorio emigrante, de un hospital a unos molinos, de un cementerio a un prado. Los turineses miraban a aquel sacerdote rodeado por tanto alboroto y sacudan la cabeza. Un da el director de la Fbrica pregunto a Miguel: Vas an al Oratorio de Don Bosco? Algunas veces. Pobre Don Bosco... No lo sabes? Se ha vuelto loco... Media mano. Que querr decir? En aquel tiempo, Miguel comenz a frecuentar las escuelas elementales en Porta Palazzo, que haban sido confiadas por el Ayuntamiento a los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Don Bosco se diriga con frecuencia all a confesar, predicar y tambin a dar clase de catecismo. Los jvenes, apenas lo vean, le rodeaban. A Miguel no le iba eso de meterse en apretujones ni empujar para abrirse paso, pero de lejos sonrea a Don Bosco, y se senta lleno de alegra cuando Don Bosco lo miraba y a su vez le sonrea. A los nueve aos (hurfano ya de padre) fue admitido a la primera comunin. Se manifestaba como un muchachito piadoso, serio y diligente, y los Hermanos esperaban que llegara a ser de los suyos. Al ir y volver de la escuela, Miguel se encontraba alguna vez con Don Bosco. Corra a su encuentro con alegra, le besaba la mano (como se acostumbraba entonces con los sacerdotes) y le preguntaba: Me quiere dar una estampa? Don Bosco, como si no hubiese odo nada, le pona en la cabeza su bonete de sacerdote, le presentaba la palma de la mano izquierda, y con la derecha haca un gesto como de cortarla por la mitad: Toma, Miguelito, toma! Miguelito quedaba desconcertado, Estrechaba aquella mano y pensaba: Qu me querr decir? La negra sotana en Castelnuovo Al final de las clases elementales, Don Bosco le pregunt: Te gustara ser sacerdote? Mucho. Pues bien, preprate a estudiar latn. Lo inscribi en la escuela privada del profesor Bonzanino para los tres aos del bachillerato inferior. Luego en la de don Mateo Picco para el bachillerato superior. Miguel continuaba viviendo con su madre y sus hermanos. Slo iba al Oratorio cada da por la tarde, y los domingos. Los domingos Don Bosco lo mandaba a ayudar al clrigo Ascanio Savio (el primer clrigo formado en el Oratorio) al Oratorio de san Luis, en Porta Nuova. En septiembre de 1852, lo mand a don Cafasso (el gran consejero espiritual de Turn) para consultarle sobre su vocacin. Despus de haber recibido un parecer del todo positivo, Miguel dej su casa y entr definitivamente en el Oratorio el 22 de septiembre. Tena quince aos. Al da siguiente, junto con Don Bosco, mam Margarita y 26 compaeros parti a pie hacia los Becchi de Castelnuovo. Iba a pasar algunos das de vacaciones, y a recibir la negra sotana de los clrigos, All fue, el 3 de octubre, fiesta de la Virgen del Rosario, donde Miguel recibi el hbito clerical de manos de don Cinzano, prroco de Castelnuovo. Durante la comida, le oy a este decir a Don Bosco: "Cuando an eras clrigo me decas: yo tendr clrigos, sacerdotes, jvenes estudiantes y jvenes obreros, una banda de msica y una hermosa iglesia. Y yo te responda que estabas loco. Ahora, en cambio, veo que sabas perfectamente lo que decas!" Juntos a hablar con el Papa Vuelto al Oratorio, Miguel pregunt a Don Bosco: Se acuerda de nuestros primeros encuentros, cuando iba a clase con los Hermanos? Yo le peda una estampa, y usted me haca la seal de querer darme la mitad de la mano. Qu quera decirme? Ya deberas haberlo comprendido le dijo Don Bosco serio. Quera decir que contigo lo haramos todo a medias. 1858. Don Bosco va por primera vez a Roma, a pedir el consejo del Papa sobre la fundacin de los salesianos. Se hace acompaar de Miguel Ra. 18 de diciembre de 1859. Nace oficialmente la "Congregacin Salesiana". Es elegido como director espiritual el subdicono Miguel Ra. 29 de julio de 1860. Miguel es ordenado sacerdote. Al da siguiente, sin solemnidad especial, dice la primera misa asistido por Don Bosco. La fiesta grande se celebr al domingo siguiente, fiesta de la Virgen de las Nieves. Don Ra dio las gracias a todos, y les pidi que rogasen al Seor por l para que pudiera vivir como digno sacerdote. Copiar a Don Bosco "Desde el da de su consagracin sacerdotal hasta el da en el que, una vez muerto Don Bosco, tom la direccin suprema de las Obras Salesianas, pas 28 aos de trabajo oculto, pero enorme, continuo y maravilloso, y al mismo tiempo un estudio incesante del espritu, de las ideas y de los ejemplos de Don Bosco" (B. S.). 1863. Se abre la primera "casa salesiana" fuera de Turn: el "pequeo seminario" de Mirabello Monferrato. Don Bosco destina para dirigirla al jovencsimo don Ra (veintisis aos). Para que no pierda los nimos, le da dos preciossimas ayudas. En primer lugar, va con l su madre, Juana Ferrero, que desde haca siete aos haba tomado en el Oratorio el relevo de Margarita, la madre de Don Bosco. Avanzada ya en aos, pero muy fuerte, juiciosa, de admirable paciencia, fue para su hijo Miguel una ayuda inestimable. La segunda ayuda (que ser en el futuro un pequeo tesoro para todos los salesianos) son algunas pginas de consejos escritas para l. En las primeras lneas le dice Don Bosco: "Como no siempre me puedo hallar a tu lado, creo hacer una cosa agradable al escribirte algunos avisos que podrn servirte de norma en tus actuaciones", La "perla preciosa" Don Bosco la presenta con estas palabras que encierran el mtodo educativo salesiano: "Trata de hacerte querer antes que hacerte temer. Al mandar y corregir da siempre a conocer que buscas el bien y nunca tu capricho. Cuando se trata de impedir el pecado, tolera cualquier cosa. Orienta todo tu esfuerzo al bien de las almas de los jovencitos que se te confan. (...) Haz lo que puedas para estar en medio de los jvenes todo el tiempo de recreo. (...) La caridad y la cortesa deben ser las cualidades caractersticas de un director". "Don Ra no se ir sin mi permiso" Octubre de 1865. Muere don Alasonatti, primer prefecto del Oratorio. Don Bosco llama a su lado a don Ra. Est en plena construccin el santuario de Mara Auxiliadora, que se traga cantidades enormes de dinero. Al lado de Don Bosco se necesita uno que sepa ocupar su lugar cuando l tiene que ausentarse para buscar dinero para la gran iglesia. Don Ra ve que se le confan los talleres de los 350 pequeos artesanos, las obras en construccin del santuario, la publicacin de las Lecturas Catlicas (12.000 abonados), la mayor parte de la correspondencia con los salesianos de fuera de Turn, los bienhechores, los amigos de la obra salesiana. El exceso de trabajo acab por agotar las energas de su organismo. El 29 de julio de 1868 se cae literalmente en los brazos de un amigo, a la puerta del Oratorio. Lo llevaron a su habitacin, vino el medico, y se mostr alarmado: se trataba de una peritonitis en estado avanzado, y en aquel tiempo ni siquiera se pensaba en operaciones quirrgicas para este tipo de dolencias. Don Bosco estaba ausente. Volvi tarde, a la noche. Los jvenes se le amontonaron alrededor y le dijeron que don Ra estaba gravsimo, que un sacerdote haba llevado los leos a su lecho para administrarle la uncin de los enfermos. Don Bosco, extraamente, se puso a bromear: "Primero voy a cenar. Don Ra no se ir sin mi permiso". Y baj al comedor. Cuando subi a la habitacin de don Ra, oy que le deca con un hilo de voz: "Deme la extremauncin y su bendicin, pues me siento morir". Y Don Bosco, totalmente tranquilo: "T tranquilo. T no te marchars sin mi permiso. Y no sabes la de cosas que tienes que hacer todava". Tres semanas despus, don Ra haba curado y volva a su puesto de trabajo. Don Bosco le admiraba tanto que varias veces dijo: "Si Dios me hubiera dicho: Imagnate a un joven adornado de todas aquellas virtudes y cualidades que pudieras desear, pdemelo y yo te lo dar, yo no me hubiera imaginado nunca otro distinto de don Ra!". Las dos manos bendicen juntas 8 de diciembre de 1885. Ya que su salud va decayendo rpidamente, Don Bosco nombra a don Ra como su Vicario General. "Desde ahora en adelante comunica a los salesianos l har mis veces en el pleno y total gobierno de la Pa Sociedad; y todo lo que yo puedo hacer, podr hacerlo tambin l con plenos poderes." En la noche entre el 30 y el 31 de enero del ao 1888, Don Bosco se est muriendo. A su alrededor se agrupan los salesianos en oracin. / Don Ra se inclina a su odo y le dice: "Denos su bendicin una vez ms. Yo le conducir la mano y pronunciar la formula". Levanta la mano derecha paralizada de Don Bosco e invoca la proteccin de Mara Auxiliadora sobre los salesianos presentes y sobre los que estn esparcidos en las varias partes de la tierra. "Continuar la obra de Don Bosco" Tres semanas ms tarde, reciba a don Ra el Papa Len XIII, que le dijo marcando bien las palabras: "Usted es el sucesor de Don Bosco. l es un santo y no dejar de ayudarlo desde el cielo". Sucesor de Don Bosco. Era la sntesis de la obra que deba desarrollar. Traz su programa con pocas palabras: Continuar la obra de Don Bosco, especialmente a favor de los jvenes pobres y abandonados, y de las misiones. Hasta en su misma manera de hablar no dir nunca: Yo os digo, yo os aconsejo, sino Don Bosco nos enseaba, Don Bosco quera, Don Bosco deca. Durante 22 aos dio vida todava a Don Bosco, con su gran corazn, sin falsificaciones ni titubeos. Los oratorios se enriquecieron con gimnasios deportivos y crculos sociales. Las escuelas profesionales tuvieron programas didcticos terico-prcticos de gran apertura a las exigencias de los tiempos. Al lado de los colegios, quiso internados. Miles y miles de pobres emigrantes a tierras extranjeras vieron llegar a su lado a los hijos de Don Bosco. Los leprosos, en aquel tiempo abandonados, vieron a su lado a decenas de salesianos y de FMA. Las obras salesianas pasaron de 64 a 341. Las misiones se triplicaron. Desde el 1890 reanud las actividades que Don Bosco haba realizado con fatiga en los ltimos aos: viajar por Italia y el extranjero para encontrar y animar a los salesianos, para pedir limosna para las obras salesianas. En el ao 1890 don Ra recorri Espaa, Francia, Blgica, Inglaterra. En 1891, Francia y Suiza. En 1894, Alemania, Blgica y Holanda. En 1895, Palestina. En 1899, Francia, Espaa, Portugal y Argelia. En 1900, Sicilia y Tnez. En 1904, Polonia, Suiza y Blgica. En 1906, Inglaterra, Francia, Portugal y Malta. En 1908 realiz su ltimo viaje: Austria, Turqua y Egipto. En este viaje, realizado como siempre en los compartimentos ms pobres de los trenes, contrajo una infeccin, que lentamente lo llev a la tumba, y que solamente se manifest en los primeros meses del 1910. Siempre le bast el ltimo lugar Tuvo una grandsima fe. Su figura escribi M. Mazzei quedar grabada en muchos ojos como un signo de lo invisible. Tuvo un gran amor a todos los hijos de Don Bosco. Escribi: Todos los das, todos los instantes de mi jornada yo os los consagro a vosotros. Yo rezo por vosotros, pienso en vosotros, trabajo por vosotros como una madre lo hace por su hijo. Solo os pido una cosa: haceos todos santos y grandes santos. Su caracterstica fue siempre la pobreza. Pidi mucho, pero no pidi nada para s, nunca quiso nada. El ltimo lugar, la ltima sotana, el ltimo pan le bastaron siempre. El 29 de octubre de 1972, el Papa lo proclam Beato. Tambin en la gloria del Seor, don Ra tena que hacerlo a medias con Don Bosco. Bibliografa ADOLFO LARCO, Don Ra, "Migueln, iremos a medias". EDB, Barcelona. RAFAEL ALFARO, A medias con Don Bosco, don Miguel Ra. Editorial CCS, Madrid. AGUSTIN AUFFRAY, Don Miguel Ra. Editorial CCS, Madrid. Tomado del libro: "Familia Salesiana, Familia de Santos". Escrito por Teresio Bosco S.D.B. Editorial CCS. Espaa BEATO MIGUEL RUA (1837-1910)  INCLUDEPICTURE "http://www.sdb.org/Image/RUA.jpg" \* MERGEFORMATINET  ARCHIVO:  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Pagine/" \l "Liturgia" Liturgia  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Pagine/" \l "Fotografie" Fotografias  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Pagine/" \l "Documenti" Documentos  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Pagine/" \l "Immagini" Diseos  INCLUDEPICTURE "http://www.sdb.org/Image/new.gif" \* MERGEFORMATINET  Beatificado el 29-10-1972 Por mitades en todo Nacido en Turn el 9 de junio de 1837, el menor de nueve hijos, Miguel ingres al Oratorio en 1852. Un da Don Bosco le dijo Iremos por mitades en todo. Estaba en el primer grupo al que Don Bosco le sugiri la formacin de una Sociedad Salesiana. Sus mltiples roles Durante 36 aos fue su colaborador ms cercano en todas las etapas del desarrollo de la Congregacin. Hizo su profesin en 1835; a los 22 aos (1859) fue el primer director espiritual de la Congregacin y en 1860 fue ordenado. A los 26 aos (1863-1865) se convirti en el primer director del Colegio Mirabello y ms tarde fue el vicario de Valdocco, con sus 700 alumnos, y de la Congregacin. Fue administrador de Letture Cattoliche (Lecturas Catlicas), responsable de la formacin y del personal (1869). En 1875 se convirti en el Director General de las Hermanas Salesianas y acompa a Don Bosco en sus viajes. El primer sucesor de Don Bosco n 1884, por explcita solicitud del Fundador, el Papa Len XIII lo design sucesor de Don Bosco y en 1888 lo confirm como Director General. El Padre Rua era visto como la regla viva debido a su austera fidelidad; sin embargo, tambin demostr un espritu paterno que era capaz de gran consideracin, tanto que era conocido como el rey de la bondad. Crecimiento extraordinario Con el crecimiento de la cantidad de cofrades y del desarrollo de las obras, envi salesianos a todas partes del mundo, prestando especial atencin a las expediciones misioneras. En sus largos viajes por Europa y Medio Oriente, l consol y anim, siempre mirando hacia el Fundador: Don Bosco dijo Don Bosco hizo Don Bosco quera. Cuando muri, el 6 de abril de 1910 a la edad de 73 aos, la Congregacin haba crecido de 773 Salesianos a 4.000, de 57 casas a 345, de 6 provincias a 34 en 33 pases. Fiel continuidad del espritu de Don Bosco Cuando lo beatific, el Papa Pablo VI dijo: La Familia Salesiana le debe su origen a Don Bosco, al Padre Rua su continuidad l convirti el ejemplo del Santo en un colegio, su Regla en un espritu, su santidad en un modelo. Transform el arroyo en un ro. Sus restos son venerados en la cripta de la Baslica de Mara Auxiliadora. Su memorial se celebra el 29 de octubre.  INCLUDEPICTURE "http://www.sdb.org/Image/pixel_arancio.gif" \* MERGEFORMATINET BEATO MIGUEL RUA (1837-1910)  INCLUDEPICTURE "http://www.sdb.org/Image/RUA.jpg" \* MERGEFORMATINET  ARCHIVO:  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Pagine/" \l "Liturgia" Liturgia  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Pagine/" \l "Fotografie" Fotografias  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Pagine/" \l "Documenti" Documentos  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Pagine/" \l "Immagini" Diseos  INCLUDEPICTURE "http://www.sdb.org/Image/new.gif" \* MERGEFORMATINET  Beatificado el 29-10-1972 Por mitades en todo Nacido en Turn el 9 de junio de 1837, el menor de nueve hijos, Miguel ingres al Oratorio en 1852. Un da Don Bosco le dijo Iremos por mitades en todo. Estaba en el primer grupo al que Don Bosco le sugiri la formacin de una Sociedad Salesiana. Sus mltiples roles Durante 36 aos fue su colaborador ms cercano en todas las etapas del desarrollo de la Congregacin. Hizo su profesin en 1835; a los 22 aos (1859) fue el primer director espiritual de la Congregacin y en 1860 fue ordenado. A los 26 aos (1863-1865) se convirti en el primer director del Colegio Mirabello y ms tarde fue el vicario de Valdocco, con sus 700 alumnos, y de la Congregacin. Fue administrador de Letture Cattoliche (Lecturas Catlicas), responsable de la formacin y del personal (1869). En 1875 se convirti en el Director General de las Hermanas Salesianas y acompa a Don Bosco en sus viajes. El primer sucesor de Don Bosco n 1884, por explcita solicitud del Fundador, el Papa Len XIII lo design sucesor de Don Bosco y en 1888 lo confirm como Director General. El Padre Rua era visto como la regla viva debido a su austera fidelidad; sin embargo, tambin demostr un espritu paterno que era capaz de gran consideracin, tanto que era conocido como el rey de la bondad. Crecimiento extraordinario Con el crecimiento de la cantidad de cofrades y del desarrollo de las obras, envi salesianos a todas partes del mundo, prestando especial atencin a las expediciones misioneras. En sus largos viajes por Europa y Medio Oriente, l consol y anim, siempre mirando hacia el Fundador: Don Bosco dijo Don Bosco hizo Don Bosco quera. Cuando muri, el 6 de abril de 1910 a la edad de 73 aos, la Congregacin haba crecido de 773 Salesianos a 4.000, de 57 casas a 345, de 6 provincias a 34 en 33 pases. Fiel continuidad del espritu de Don Bosco Cuando lo beatific, el Papa Pablo VI dijo: La Familia Salesiana le debe su origen a Don Bosco, al Padre Rua su continuidad l convirti el ejemplo del Santo en un colegio, su Regla en un espritu, su santidad en un modelo. Transform el arroyo en un ro. Sus restos son venerados en la cripta de la Baslica de Mara Auxiliadora. Su memorial se celebra el 29 de octubre.  INCLUDEPICTURE "http://www.sdb.org/Image/pixel_arancio.gif" \* MERGEFORMATINET BEATO MIGUEL RUA (1837-1910) ARCHIVO: Liturgia Fotografias Documentos Diseos Beatificado el 29-10-1972 Por mitades en todo Nacido en Turn el 9 de junio de 1837, el menor de nueve hijos, Miguel ingres al Oratorio en 1852. Un da Don Bosco le dijo Iremos por mitades en todo. Estaba en el primer grupo al que Don Bosco le sugiri la formacin de una Sociedad Salesiana. Sus mltiples roles Durante 36 aos fue su colaborador ms cercano en todas las etapas del desarrollo de la Congregacin. Hizo su profesin en 1835; a los 22 aos (1859) fue el primer director espiritual de la Congregacin y en 1860 fue ordenado. A los 26 aos (1863-1865) se convirti en el primer director del Colegio Mirabello y ms tarde fue el vicario de Valdocco, con sus 700 alumnos, y de la Congregacin. Fue administrador de Letture Cattoliche (Lecturas Catlicas), responsable de la formacin y del personal (1869). En 1875 se convirti en el Director General de las Hermanas Salesianas y acompa a Don Bosco en sus viajes. El primer sucesor de Don Bosco n 1884, por explcita solicitud del Fundador, el Papa Len XIII lo design sucesor de Don Bosco y en 1888 lo confirm como Director General. El Padre Rua era visto como la regla viva debido a su austera fidelidad; sin embargo, tambin demostr un espritu paterno que era capaz de gran consideracin, tanto que era conocido como el rey de la bondad. Crecimiento extraordinario Con el crecimiento de la cantidad de cofrades y del desarrollo de las obras, envi salesianos a todas partes del mundo, prestando especial atencin a las expediciones misioneras. En sus largos viajes por Europa y Medio Oriente, l consol y anim, siempre mirando hacia el Fundador: Don Bosco dijo Don Bosco hizo Don Bosco quera. Cuando muri, el 6 de abril de 1910 a la edad de 73 aos, la Congregacin haba crecido de 773 Salesianos a 4.000, de 57 casas a 345, de 6 provincias a 34 en 33 pases. Fiel continuidad del espritu de Don Bosco Cuando lo beatific, el Papa Pablo VI dijo: La Familia Salesiana le debe su origen a Don Bosco, al Padre Rua su continuidad l convirti el ejemplo del Santo en un colegio, su Regla en un espritu, su santidad en un modelo. Transform el arroyo en un ro. Sus restos son venerados en la cripta de la Baslica de Mara Auxiliadora. Su memorial se celebra el 29 de octubre.  DIREZIONE GENERALE OPERE DON BOSCO Via della Pisana 1111 - 00163 Roma Il Rettor Maggiore Prot. 09/0623 Roma, 24 de junio 2009 Fiesta de San Juan Bautista A los hermanos salesianos de la congregacin Asunto: Recordando a Don Rua Queridos hermanos: Estamos celebrando este ao jubilar de 2009, en el que recordamos el 150 aniversario de la fundacin de la congregacin. Damos gracias a Dios por los dones de gracia que este ao nos est procurando y por los frutos que hace madurar en nosotros, en nuestras comunidades, en los jvenes, en los laicos y en las familias. Ciertamente uno de estos dones es el trnsito de la urna con la reliquia de Don Bosco, que ha comenzado su peregrinaje en la inspectora de Italia Central, y ya ha pasado por la visitatoria del UPS y por la Casa General de las Hijas de Mara Auxiliadora. En los prximos das llegar a nuestra Casa General y de ah partir para Chile y los dems pases de Amrica Latina. El momento culminante de este ao jubilar tendr lugar el 18 de diciembre. Ese da, en una celebracin solemne, sobre todo a nivel local, renovaremos nuestra profesin religiosa, confirmando el don de nosotros mismos que hemos hecho a Dios para los jvenes. Queremos vivir esa celebracin como un momento eclesial y pblico. Por tanto es importante implicar en l a los jvenes, a los laicos, a las familias, a los obispos salesianos, y a los diversos grupos de la familia salesiana. Yo vivir ese momento con el consejo general en Turn, en la baslica de Mara Auxiliadora, pero me sentir ciertamente muy cercano a cada uno de vosotros, en profunda comunin de espritu y con la alegra de pertenecer a la hermosa familia de Don Bosco. El motivo de esta carta es anunciar de forma oficial que el ao 2010 ser dedicado especialmente a la memoria del beato Miguel Rua. De hecho es el ao centenario de su muerte, que ocurri el 6 de abril de 1910. El ao 2010, centrado en la figura del primer sucesor de don Bosco, ser en cierta manera una continuacin de este ao jubilar; esto nos ayudar a seguir madurando en nuestra vocacin salesiana de consagrados. Me parece importante que tengamos la conciencia histrica de que la congregacin, desde la muerte de don Bosco hasta nuestros das, ha tenido una desarrollo grande y significativo, con progresos y replanteamientos, con esfuerzos de renovacin y profundizacin. De hecho la identidad de la congregacin se comprende mejor a travs de su historia, conociendo las formas y expresiones que ha ido asumiendo en los diversos lugares y momentos. Recordando a don Rua, viviremos el ao 2010 como un camino espiritual y pastoral. Comenzar el 31 de enero, solemnidad de Don Bosco, da en el que recordamos cada ao la muerte del santo: a partir de aquel 31 de enero de 1888, Don Rua tom el testigo para continuar el mismo camino recorrido por el fundador. Este ao conmemorativo concluir el 31 de enero de 2011. A nivel de toda la congregacin habr, entre otras cosas, dos encuentros de profundizacin histrica: en Turn tendr lugar, del 28 de octubre al 1 de noviembre del 2009, el V Congreso Internacional de Historia de la Obra Salesiana sobre el tema Don Rua, primer sucesor de Don Bosco; y despus en Roma, del 29 de octubre al 1 de noviembre de 2010, se celebrar en el Salesianum el Congreso Internacional de la Congregacin Salesiana sobre el tema Don Miguel Rua en la historia. Os sealo ahora algunos puntos de atencin que han de tenerse presentes en vuestras programaciones espirituales y pastorales para el prximo ao, en el mbito personal, comunitario e inspectorial. Ms tarde sern desarrollados de forma ms amplia en la carta circular, en la que me propongo profundizar en la figura del beato Miguel Rua. Estar disponible para todos los hermanos en el mes de septiembre de 2009, y ser publicada en el prximo nmero de las actas del consejo general. Ante el ejemplo de Don Rua, fiel discpulo de Jess tras las huellas de don Bosco, todo hermano est llamado, sobre todo, a redescubrir los medios para mantener la fidelidad a la vocacin consagrada. Nuestra vocacin es un don precioso, pero es como un tesoro en vasijas de barro. La grandeza del don recibido est, con frecuencia, amenazada por la fragilidad de nuestra respuesta. Ante la vida de este gran testigo de la fidelidad deberemos preguntarnos: Soy feliz con Dios?; y sobre todo: Est Dios contento conmigo?. Abrazando la vida salesiana consagrada nos situamos de hecho en el seguimiento de Jess y nos convertimos en sus discpulos autnticos y en sus apstoles apasionados. Todo esto exige de nosotros el compromiso de una fidelidad vocacional convencida. Acerqumonos, por tanto, con frecuencia a los manantiales de la vida del discpulo y del apstol, a las fuentes de la fidelidad vocacional: la Sagrada Escritura, mediante la lectio divina, y la Eucarista. Podemos tambin subrayar un aspecto particular en el mbito de nuestra vida salesiana consagrada. Esta se presenta en sus dos formas, ministerial y laical. En este ao sacerdotal podemos redescubrir en particular el don del sacerdocio en la comunidad salesiana y en la comunidad educativo-pastoral. Cuando don Rua fue enviado a Mirabello para fundar una nueva casa, resumi los consejos recibidos de Don Bosco en una sola frase: En Mirabello buscar ser don Bosco. Qu importante sera que cada uno de nosotros asumiera esta misma actitud! ste es tambin de hecho el proyecto de vida, que tenemos expresamente en nuestras constituciones: ser don Bosco hoy, all donde nos encontremos viviendo y trabajando. Ser Don Bosco cada da es exactamente lo que indican concretamente las constituciones. Sabemos que despus de la aprobacin de stas el 3 de abril de 1874 don Rua, por su vida ejemplar, fue llamado la regla viviente. l sola afirmar: Ninguna cosa puede llamarse pequea desde el momento en que est contenida en la Regla. He aqu, por tanto, queridos hermanos, un segundo punto de atencin a tener en cuenta. Movido por el testimonio personal del primer sucesor de Don Bosco, os invito en este ao a redescubrir, sobre todo con ocasin de los ejercicios espirituales, la importancia y el espritu de nuestras constituciones salesianas y a repensar vuestro proyecto de vida. Estimulados por el ejemplo de don Rua y segn las orientaciones del CG26, queremos comprometernos a estudiar y a practicar nuestras constituciones, con una referencia especial al captulo cuarto: aqul que habla de nuestra misin, con el ttulo: Enviados a los jvenes. En tercer lugar, recordamos cmo Don Rua, empujado por la pasin del Da mihi animas, dio un gran impulso a la misin salesiana. El dinamismo de la misin fue el que lo empuj a dar vida a nuevas formas de apostolado, a suscitar y a cuidar las vocaciones a la vida salesiana consagrada, a expandirse por otras partes del mundo. La misin lo convoc para que respondiera a las necesidades de los jvenes y para que encontrara caminos pastorales por donde llegar a los jvenes con el anuncio del evangelio. La osada apostlica de don Rua nos exige por tanto el saber concretar durante este ao el compromiso de evangelizacin de los jvenes. Nos lo pide el segundo ncleo del CG26. Nos lo propone el aguinaldo de 2010, que nos invita a involucrarnos en el compromiso evangelizador como familia salesiana, de la que Don Rua ha sido un promotor convencido. El CG26 nos invita a llevar el evangelio a los jvenes, comprometindonos a ser comunidades evangelizadas y evangelizadoras, a situar en el centro la propuesta de Jesucristo, a desarrollar con un esfuerzo fecundo la relacin entre evangelizacin y educacin, a tener presente los contextos, a implicar a las familias. Dejmonos inspirar por este tema capitular en el replanteamiento de nuestra pastoral. El espritu de Cristo nos anime en nuestro camino de renovacin pastoral y Mara Auxiliadora nos sostenga en el compromiso apostlico. Don Bosco sea siempre nuestro modelo y nuestro gua. Cordialmente en el Seor  Don Pascual Chvez Villanueva Rector Mayor CARTAS DEL RECTOR MAYORPASCUAL CHVEZ INCLUDEPICTURE "http://www.sdb.org/Image/pixel_arancio.gif" \* MERGEFORMATINET   INCLUDEPICTURE "http://www.sdb.org/Image/RM_Main/message/405rua_sp.jpg" \* MERGEFORMATINET  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/zip/_3_24_66_1_31_.zip" Download texto entero >>  Sucesor de Don Bosco: hijo, discpulo, apstol FIGURA HUMANA Y ESPIRITUAL DEL BEATO MIGUEL RUA En el Centenario de su muerte   HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn101" \o "" 1.Don Rua el fidelsimo de Don Bosco. Las seis palabras misteriosas que vuelven. Dos asuntos urgentes: uno para Don Bosco y otro para Miguel. Una carta proftica en su mesa. Ser Don Bosco en Mirabello Monferrato. Hacerse Don Bosco aqu, en el Oratorio.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn102" \o "" 2. Don Rua la Regla viviente.  Acaba tambin para Don Rua? Don Bosco le comunica su mente y su corazn. Hacerse Don Bosco da a da. Las Reglas aprobadas se convierten en el camino de la santidad. Don Rua me estudiaba a m y yo estudiaba a Don Rua. La mano de Don Bosco en la de Don Rua.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn103" \o "" 3. Don Rua: la fidelidad a la vida consagrada para toda la vida. Fidelidad fecunda a Don Bosco. Jess: alimento en la Eucarista y amor misericordioso en su Corazn. Todo lo que tenemos se lo debemos a Mara Santsima Auxiliadora. Obediencia. Pobreza. Castidad.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn104" \o "" 4. Don Rua: el evangelizador de los jvenes. Nuevos campos de trabajo pastoral. Entre los obreros y los hijos de los obreros. Entre los mineros de Suiza. Emigrante entre los emigrantes. Arriesgar todo lo que se puede arriesgar, como Don Bosco. Aquella sencillez con la que trataba de acompaar sus obras.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn105" \o "" Conclusin.  Oracin para pedir la canonizacin del Beato Miguel Rua.  Roma, 8 de septiembre de 2009 Fiesta de la Natividad de Mara Queridos Hermanos: Ya hace tiempo que no os escribo. No ha sido descuido mo y menos an falta de deseo de hacerlo; al contrario, bien sabis cmo os quiero y cmo os llevo en el corazn. Al visitar las Inspectoras me he dado cuenta, una vez ms, de que las circulares, como los diferentes documentos de la Congregacin, viajan a velocidades diferentes. Esto se debe a muchas causas y no es la menor el retraso por las traducciones. Entonces sucede que las aportaciones se acumulan y al final corren el riesgo no imaginario de que no se lean; de ese modo se pierde la oportunidad de reforzar nuestra identidad carismtica y de compartir la reflexin sobre nuestra vida y misin. Hablando, pues, con el Consejo General, he tomado la decisin de reducir a tres - en vez de las cuatro actuales - las circulares de cada ao, una de las cuales se dedicar a la presentacin y al comentario del Aguinaldo. Tambin las Actas del Consejo tendrn de ese modo una cadencia cuatrimestral, con salida en enero, mayo y septiembre. Espero que esta decisin ayude a valorar mejor nuestra literatura salesiana, a profundizar en ella y a convertirla en vida. Slo as podr alcanzar el objetivo fundamental de crear una cultura salesiana en la Congregacin. En este periodo se han dado hechos muy importantes e interesantes, que han implicado de modo especial al Rector Mayor, que habis podido seguir por medio de ANS en nuestro sitio sdb.org y en algunos casos por medio de la televisin o su emisin en directo. Os recuerdo algunos: la predicacin de los ejercicios espirituales a los Directores de las Inspectoras ICC, ICP, ILE, INE, pertenecientes a la Regin Italia y Oriente Medio, que es uno de los servicios ms cualificados de animacin del Rector Mayor, orientado a promover el crecimiento vocacional; la participacin en Fiesta Jvenes de la Inspectora INE en Jesolo, que me ha ofrecido la oportunidad de ver y apreciar una de las experiencias de pastoral juvenil ms logradas; la reunin con los Inspectores de Polonia y de la Circunscripcin del ESTE, en la que hemos reflexionado juntos sobre la relacin de estas Inspectoras con las de la Regin Europa Norte, con el resto de Europa y con el Rector Mayor y el Consejo General; sobre el nuevo contexto, tan diferente del de los aos del nazismo y del comunismo en el que estas Inspectoras se encuentran hoy viviendo el carisma salesiano; en el papel de estas Inspectoras en el Proyecto Europa. La visita a la Circunscripcin del ESTE ha tenido el objetivo de constatar el camino hecho desde su constitucin, de profundizar en los retos y propuestas hechos por el Consejo inspectorial y por la delegacin ucraniana y por otras partes de las Circunscripcin de indicar las lneas que hay que asumir en el momento presente. Ha habido adems otros acontecimientos en los que he participado: la celebracin del 150 aniversario de la fundacin de la Congregacin en la Inspectora ICP en Turn, que, de algn modo, es una muestra de lo que las Inspectoras estn viviendo y que alcanzar su cima el 18 de diciembre, fecha en la que estamos todos invitados a renovar nuestra profesin; la participacin en el primer Forum el MJS de la nueva Circunscripcin ICC, con ocasin del 50 aniversario de la inauguracin del Templo Don Bosco en Cinecitt y del comienzo de la peregrinacin de la urna de Don Bosco; la clausura del Congreso Nacional ADMA de Espaa en Alicante; la predicacin de los ejercicios espirituales en la Inspectora de Valencia y la visita a la Inspectora de Sevilla; la participacin en varias reuniones de la Unin de Superiores Generales, como Presidente, y en la Asamblea Semestral sobre el tema Cambios geogrficos y culturales en la Iglesia y en la vida consagrada: retos y perspectivas; la esin plenaria del Consejo General de junio y julio, incluida la peregrinacin sobre las huellas de San Pablo; la acogida del Santo Padre en nuestra casa de Les Combes; y por ltimo la primera reunin de la Comisin para el Proyecto Europa. Me agrada comenzar esta nueva etapa de nuestra comunicacin con una carta del primer Sucesor de Don Bosco, abriendo as el Ao dedicado a Don Rua en el Centenario de su muerte, ocurrida el 6 de abril de 1910. Para profundizar en su figura, dentro de poco tendremos en Turn el Quinto Congreso Internacional de Historia de la Obra Salesiana, organizado por la ACCSA y por el ISS, como preparacin al Congreso Internacional de la Congregacin Salesiana que celebraremos en Roma en 2010. Agradezco desde ahora a la "Associazione Cultori Storia Salesiana", al "Istituto Storico Salesiano" y a la Comisin para el Congreso Internacional, que han asumido con entrega, responsabilidad y competencia esta tarea que les haba confiado HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn1" \o ""  [1]. Recordando a Don Rua podremos conocer una parte fundamental de la historia de nuestra Congregacin y una figura que ilustra su identidad. Esta carta no pretende ser una minibiografa alternativa a la obra escrita por don F. Desramaut, que os invito a leer, sino una aproximacin a su perfil humano y espiritual, a travs de un estudio de lo escrito hasta ahora y partiendo sobre todo de la Positio HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn2" \o ""  [2] preparada con vistas a su causa de beatificacin. Esperamos ver pronto canonizado a Don Rua; para esto lo invocaremos pidiendo a Dios ayudas y gracias por su intercesin.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref101" \o "" 1. DON RUA EL FIDELSIMO DE DON BOSCO Don Rua fue el fidelsimo, y por eso el ms humilde y al mismo tiempo el ms valiente hijo de Don Bosco HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn3" \o ""  [3]. Con estas palabras dichas con tono resuelto, el 29 de octubre de 1972, el Papa Pablo VI esculpi para siempre la figura humana y espiritual de Don Rua. El Papa, en aquella homila pronunciada bajo la Cpula de San Pedro, deline al nuevo Beato con palabras que casi cincelaron esta caracterstica suya fundamental: la fidelidad. Sucesor de Don Bosco, es decir continuador: hijo, discpulo, imitador Hizo del ejemplo del Santo una escuela, de su vida una historia, de su regla un espritu, de su santidad un tipo, un modelo; hizo de la fuente, una corriente, un ro. Las palabras de Pablo VI elevaban a una altura superior la historia terrena de este sutil y enflaquecido perfil de sacerdote. Descubran el diamante que haba brillado en la trama suave y humilde de sus das. Haba empezado un da lejano con un gesto extrao. Con ocho aos, hurfano de padre, con una ancha cinta negra cosida por su madre en la chaqueta, haba tendido la mano para obtener una medallita de Don Bosco. Pero a l, en vez de la medalla, Don Bosco le haba entregado su mano izquierda, mientras que con la derecha haca el gesto de cortrsela por la mitad. Y le repeta: Tmala, Miguelito, tmala. Y ante aquellos ojos bien abiertos que le miraban sorprendidos, haba dicho seis palabras que seran el secreto de su vida: Nosotros dos lo haremos todo a medias. Y en lenta progresin comenz aquel formidable trabajo compartido entre el maestro santo y el discpulo que haca a medias con l todo y siempre. En los primersimos aos Don Bosco quiso que Miguel estuviese con l, pero que cada noche volviese a cenar y a dormir con su madre, la seora Giovanna Mara. Pero cuando vena al Oratorio, Don Bosco, ya en aquellos primeros aos, quera que estuviese junto a l tambin en la mesa. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn4" \o ""  [4] Miguel empezaba a asimilar as la manera de pensar y de conducirse de Don Bosco. Me haca ms impresin dir ms tarde observar a Don Bosco en sus actos ms menudos, que leer y meditar cualquier libro devoto. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn5" \o ""  [5] Estando con Don Bosco, tena que acumular en aquel cuerpo minsculo tanta serena fuerza que le bastase para toda la vida, en la que debera desplegar una energa continua. Las seis palabras misteriosas que vuelven El 3 de octubre de 1852, durante la excursin que los mejores jvenes del Oratorio hacan todos los aos a I Becchi por la fiesta de la Virgen del Rosario, Don Bosco le hizo ponerse el hbito eclesistico. Miguel tena 15 aos. Por la noche, volviendo a Turn, Miguel venci la timidez y le pregunt a Don Bosco: Recuerda nuestros primeros encuentros? Yo le ped una medalla, y usted hizo un gesto extrao, como si quisiese cortarse la mano y drmela, y me dijo:Nosotros dos haremos todo a medias. Qu quiso decir?. Y l respondi: Pero querido Miguel, no lo has entendido an? Pues est clarsimo. Pero irs teniendo ms aos y comprenders mejor lo que quera decirte: En la vida nosotros dos lo haremos siempre todo a medias. Dolores, preocupaciones, responsabilidades, alegras y todo lo dems lo tendremos en comn. Miguel qued en silencio, lleno de silenciosa felicidad: Don Bosco, con palabras sencillas, le haba hecho su heredero universal. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn6" \o ""  [6] Don Julio Barberis haba sido elegido primer maestro de novicios salesianos, porque Don Bosco haba descubierto en l un finsimo explorador y educador de almas. Con diez aos menos, vivi junto a Miguel Rua 49 aos como discpulo, hermano, confidente, amigo. Y en el proceso de beatificacin fotografi as su ntima personalidad: Su empeo fue siempre entrar en las ideas de Don Bosco, renunciar al propio punto de vista y a los propios criterios, para conformarse a la visin de Don Bosco. Apenas supo que tena intencin de fundar la Congregacin Salesiana, inmediatamente, el primero, le hizo voto de obediencia. Era el 25 de marzo de 1855 y Miguel tena 18 aos. Desde entonces no pens ms que renunciar a su voluntad para hacer la voluntad del Seor expresada por Don Bosco. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn7" \o ""  [7] Don Bosco no le mandaba nada; slo le haca conocer sus deseos. Y para Miguel eran rdenes, sin pensar en lo que le iban a costar. Fueron deseos de Don Bosco, prontamente realizados por Miguel, la enseanza de la religin a los jvenes internos, el cuidado de los enfermos de clera en la terrible peste de 1854, la enseanza del novsimo y complicado sistema mtrico decimal, la asistencia constante en el enorme comedor, en el patio, en la iglesia, la direccin del Oratorio festivo de San Luis cuando don Leonardo Murialdo tuvo que retirarse, la copia, hecha de noche, con su ntida y ordenada caligrafa, de las pginas enmaraadas de la Historia de Italia de Don Bosco y de las pginas atormentadas de las primeras Reglas de la Sociedad de San Francisco de Sales. Al comienzo de 1858 Don Bosco tuvo que bajar a Roma con el Papa y lleva consigo a Miguel Rua. Tiene la memoria fresca y gil de sus 21 aos, y anota cada detalle. Escucha al Papa hablar con Don Bosco. Los das siguientes acompaa a Don Bosco en la visita a Cardenales y a grandes personalidades, y ve la extraordinaria estima que todos tienen de l. Dos asuntos urgentes: uno para Don Bosco y el otro para Miguel Cuando en abril de aquel 1858 vuelven a Turn, hay dos asuntos urgentes que resolver. Don Bosco toma uno para s y el otro se lo confa a Miguel. Al irse a Roma, Don Bosco haba confiado la direccin del Oratorio a don Vctor Alasonatti, un sacerdote piadoso, pero ms bien tmido, que tena tres aos ms que l y que haba ido a ayudarle. Don Bosco haba querido siempre el Oratorio como una gran familia. Don Alasonatti, en los meses de ausencia de Don Bosco, lo haba transformado en un disciplinado cuartel. Don Bosco le dice a Miguel: Hay que reconstruir lo antes posible la gran familia. Ponte a ello. Y l piensa. Se propone como cometido hacer de Don Bosco. Don Bosco, que sigue satisfecho su trabajo, debe dedicarse completamente al segundo asunto urgente: ahora que tiene el aliento del Papa, debe fundar la Congregacin Salesiana. Muchos jvenes buenos, crecidos y ayudados por l, le han prometido en el pasado dedicarse junto a l a los jvenes ms pobres, unindose en una Sociedad. Pero al llegar a lo concreto, no se han sentido animados a ir adelante y lo han dejado solo. Ahora Don Bosco, en los meses que siguen, tiene que apurar el tiempo, encontrar uno por uno a la veintena de jvenes que han decidido formar la primera Sociedad Salesiana. Debe reunirlos aparte con frecuencia, hablar con calma, explicar, aclarar, resolver dudas, vencer perplejidades. A veces lo logra, como con Juan Cagliero, a veces no, como con Jos Buzzetti. Con Miguel Rua no tiene ni siquiera que hablar. Los das de diciembre de 1859 prximos a la primera reunin oficial de losinscritos en la Sociedad Salesiana, Miguel Rua los pasa haciendo ejercicios espirituales para la ordenacin como subdicono, el 17 de diciembre. Para l es obvio: lo antes posible ser un sacerdote de Don Bosco. El 18 de diciembre de 1859 es domingo. Por la noche, dieciocho personas se renen en la habitacin de Don Bosco, que en ese momento es el Beln salesiano. Est realizndose la reunin de la fundacin de la Pa Sociedad de San Francisco de Sales, es decir, de los Salesianos. Los dieciocho rezan, declaran que se quieren unir en Sociedad para santificarse a s mismos y para dedicar la vida a los jvenes abandonados y en peligro. Se tienen las primeras elecciones. A Don Bosco, el fundador, le quieren todos como primer Superior general. El subdicono Miguel Rua, de 22 aos, es elegido como Director Espiritual de la Sociedad. Deber, junto con Don Bosco, trabajar en la formacin espiritual de los primeros Salesianos. Miguel no toma este nuevo cometido como un cargo ad honorem. Julio Barberis, que est entre los jovencsimos y asiste a sus lecciones formativas, testimonia: Era diligentsimo en prepararse a las clases y a estimularnos al estudio. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn8" \o ""  [8] Una carta proftica en la mesilla El 29 de julio de 1860 Miguel Rua es ordenado sacerdote. Juan Bautista Francesia, siempre a su lado, testimonia: Su preparacin fue extraordinaria. Pas la noche de la vspera en oraciones y piadosas meditaciones. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn9" \o ""  [9] Por la noche de aquella jornada festiva e importantsima, Don Rua sube a la buhardilla que le sirve de alcoba, y encuentra en la mesilla una carta de Don Bosco. Lee: T vers mejor que yo la Obra Salesiana pasar las fronteras de Italia y establecerse en muchas partes del mundo. Tendrs que trabajar y que sufrir mucho; pero, t lo sabes bien, slo a travs del mar Rojo y del desierto se llega a la Tierra Prometida. Sufre con valenta; y tampoco aqu abajo te faltarn los consuelos y las ayudas del Seor. Ya es don Rua y vuelve diligentemente a asumir todas sus ocupaciones. Juan B. Francesia, a quien la carga de trabajo de Don Rua le parece excesiva, dice por aquellos das a Don Bosco: Pero por qu le hace hacer tantas cosas?. Y oye que le responde: Porque Ruas tengo solo uno. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn10" \o ""  [10] Ao tras ao el Oratorio se va convirtiendo en una casa inmensa. Cada ao los jvenes crecen en numero de un modo increble. Llegarn a 800, de los que 360 sern artesanos. Los Salesianos, que crecen tambin de ao en ao, estn entregados a las clases, los talleres, los enormes patios. Para trabajar y coordinar el trabajo de todos, con la supervisin de Don Bosco, est Don Rua. Don Julio Barberis, que es ya un sabio maestro de novicios, al pasar los aos testimoniar: Tantas ocupaciones a cualquiera podran dejar sin tiempo para la oracin y el espritu religioso. En Don Rua el espritu de oracin y de meditacin era como connatural. La obediencia a su Superior era de grado admirable. Haba empezado en aquel tiempo una vida de mortificacin y de negacin de s mismo verdaderamente extraordinaria. Yo, que haba entrado haca poco en la Casa de Don Bosco, estaba asombrado. Recuerdo que, hablando con los amigos, estbamos todos convencidos de que era un santo. Y tambin Don Bosco estaba convencido, y nos lo deca. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn11" \o ""  [11] Ser Don Bosco en Mirabello Monferrato En 1863 Don Bosco hizo dar a su Obra un paso decisivo. Funcionaba bien en Valdocco, porque para dirigirla estaba la figura carismtica y paterna de Don Bosco. Pero trasplantada en otro lugar, sin Don Bosco, funcionara? En la primavera de aquel ao, Don Bosco tuvo con Don Rua, que tena 26 aos, una reunin confidencial e intensa. Tengo que pedirte un gran favor. De acuerdo con el Obispo de Casale Monferrato he decidido abrir un Seminario Menor en Mirabello. Pienso mandarte a ti para dirigirlo. Es la primera obra que los Salesianos abren fuera de Turn. Tendremos mil ojos encima de nosotros. Yo tengo plena confianza en ti. Te doy tres ayudas: cinco de los Salesianos ms seguros, entre los cuales est don Bonetti que ser tu vice; un grupo de muchachos, escogidos entre los mejores, que llegarn de Valdocco para continuar las clases all y para que sean fermento entre los muchos nuevos que recibas; contigo ir tambin tu madre. Don Rua parte en octubre. Don Bosco le ha escrito cuatro pginas con consejos preciosos que se copiarn despus para cada nuevo Director salesiano: se consideran como uno de los documentos ms claros del sistema educativo de Don Bosco. Entre otras cosas, escribi: Todas las noches debes dormir al menos seis horas. Trata de hacerte amar antes que hacerte temer. Intenta pasar en medio de los jvenes todo el tiempo del recreo. Si aparecen cuestiones de cosas materiales, gasta todo lo que haga falta, con tal de que se conserve la caridad. Don Rua resume todos estos consejos, que para l son rdenes, en una sola frase: En Mirabello tratar de ser Don Bosco. Despus de algunos meses, la crnica del Oratorio, bajo la pluma de don Rufino, anota: Don Rua en Mirabello se porta como Don Bosco en Turn. Est siempre rodeado de jvenes, atrados por su amabilidad, y tambin porque les cuenta siempre cosas nuevas. Al principio del ao escolar recomend a los profesores que no fuesen por entonces demasiado exigentes. Despus de dos aos el Pequeo Seminario rebosa de muchachos que dan esperanza de vocacin sacerdotal para la Dicesis de Casale y para la Congregacin Salesiana. Entre ellos est Luis Lasagna, un muchacho inquieto, que llegar a ser el segundo Obispo misionero salesiano en Amrica del Sur. En el verano de 1865 en la Obra Salesiana de Valdocco las cosas no van bien. El administrador general don Alasonatti se est muriendo; fallecer el 7 de octubre. Otros cuatro Salesianos de los ms valiosos estn fuera de combate por el trabajo agotador. El nmero de los jvenes ha superado los 700. La construccin del Santuario de Mara Auxiliadora crece velozmente y exige gastos cada vez mayores. Don Bosco est sumergido en la necesidad de pedir limosna por medio de viajes, loteras, con una enorme mole de correspondencia. Hace falta una persona que tome con seguridad en su mano la situacin: la vida disciplinada de los jvenes, la gestin material de los talleres y de las escuelas, la vigilancia de los trabajos del Santuario. Personas de ese calibre Don Bosco slo conoce una: Don Rua. Y lo manda inmediatamente llamar. Don Provera, un gran Salesiano semi-invlido al que Don Bosco confa las tareas ms delicadas y difciles, llega a Mirabello. Entra en la direccin del Seminario Menor y encuentra que Don Rua est escribiendo una carta. Don Bosco te pide que dejes la direccin a don Bonetti y vengas enseguida a Valdocco. Don Alasonatti est murindose. Cuando ests preparado, partimos. Don Rua llama a don Bonetti y le transmite algunas consignas. Despus va a saludar a los muchachos que estn en clase. Abraza a su madre dicindole: Don Bosco me llama. T por ahora qudate aqu: la cocina y el ropero te necesitan. Despus ya te dir. Toma el breviario y le dice a don Provera: Ya estoy dispuesto, vamos. Wirth agudamente nota: Le experiencia de Mirabello sirvi para desarrollar su espritu de iniciativa personal, que tal vez habra sido un poco reservado si nunca hubiese estado lejos de Don osco. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn12" \o ""  [12] En la accin de Don Rua en Mirabello haba, sin embargo, algo ms: era la prueba de que la Obra de Don Bosco poda trasplantarse, poda vivir y prosperar aun sin la presencia fsica de Don Bosco, con tal de que en la direccin hubiese una persona salesianamente valiosa: por esto el experimento positivo de Don Rua abri horizontes sin fin para las Obras Salesianas. Hars de Don Bosco aqu, en el Oratorio Don Rua llega a Valdocco sin hacer ruido. Tiene un largo coloquio con Don Bosco que en sntesis le dice: Has hecho de Don Bosco en Mirabello. Ahora lo hars aqu, en el Oratorio. Sobre sus frgiles hombros pone con confianza toda la responsabilidad: clases, talleres, jvenes Salesianos que formar y estimular a los estudios y a los exmenes, la publicacin de las Lecturas Catlicas que cada mes deben llegar a miles de suscriptores, la construccin imponente del Santuario, la mayor parte de la correspondencia dirigida a l, que Don Rua debe leer, anotar y entregar a un Salesiano de confianza para que responda. Yo debo ir de nuevo a Roma para la aprobacin de nuestras Reglas. Estar ausente ms o menos dos meses, y conmigo llevar a don Francesia. Te dejo todo. Alrededor de ti hay ptimos Salesianos. Mira cules son sus dotes, escgelos y ponlos a trabajar donde mejor creas. Adems de trabajar, tendrs que coordinar el trabajo de los dems. Don Rua se levanta tempransimo. Dice la misa, hace la meditacin de rodillas y reza como un ngel. Despus se pone a trabajar con aquella concentracin especial que l solo posee. Los Salesianos y los jvenes que no lo vean desde haca dos aos, se dan cuenta de que algo profundo ha cambiado en l. No es ya el prefecto de disciplina. Entre los ochenta muchachos de Mirabello y ahora entre los setecientos de Valdocco, ha aprendido a ser como Don Bosco eldirector-padre. La mano que empua el mando es fuerte, pero el modo es afable y carioso. Los trabajos son verdaderamente muchos. Se hacen pesadsimos en los meses en que se debe terminar la construccin del Santuario de Mara Auxiliadora: en el otoo de 1866 se pone la ltima piedra de la cpula; ocho meses de trabajos intensos para las obras y los remates del interior; el 9 de junio 1867 es la solemne inauguracin seguida por ocho das de funciones a altsimo nivel. Durante todo aquel mes de junio observa el concienzudo autor salesiano Augustin Auffray no duerme ms de cuatro horas cada noche. Tena que preverlo todo, organizar, decidir, vigilar, animar HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn13" \o ""  [13], mientras que Don Bosco estaba abrumado por una muchedumbre que quera hablar con l, recibir una bendicin, obtener de la Virgen una gracia, entregar una limosna.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref102" \o "" 2. DON RUA LA REGLA VIVIENTE Todo el trabajo se ha acabado. Acaba tambin Don Rua? Cuando acabaron todos los trabajos del Santuario, pareci que tambin Don Rua estaba acabado. Una maana de julio, en el calor trrido del julio turins, en el portaln del Oratorio, cuando iba a salir, cay en brazos de un amigo que estaba su lado. Peritonitis fulminante sentenci el mdico llamado de inmediato. No hay nada que hacer. Administradle los Santos leos. La penicilina estaba por inventar y la ciruga estaba todava en paales. Don Rua, con fiebre alta y con muchos dolores, llamaba a Don Bosco; pero l est en la ciudad. Se pusieron a buscarlo. Cuando lleg y le dijeron que Don Rua estaba en las ltimas, hizo gestos incomprensibles. Haba muchachos en la iglesia para el retiro mensual y se fue directamente a confesarlos. Estad tranquilos, Don Rua no se va sin mi permiso, dijo al entrar en la iglesia. Sali muy tarde y, en vez de ir a la enfermera fue a tomar la cena que le haban guardado. Despus subi a su habitacin a dejar la carpeta con sus papeles y, por fin, mientras todos estaban en ascuas, fue a la cabecera de Don Rua. Vio el recipiente de la Uncin y casi se enfada: Quin ha sido el listo que ha tenido esa idea?. Despus se sienta junto a Don Rua y le dice: yeme bien. Yo no quiero, entiendes? No quiero que te mueras. Tienes que curarte. Tendrs que trabajar y trabajar mucho a mi lado y nada de morirte. yeme bien: aunque te tirase por la ventana estando como ests, no te moriras. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn14" \o ""  [14] Francesia y Cagliero lo haban visto y odo todo, y se convencieron de que Don Bosco, que hablaba en los sueos con la Virgen y le arrancaba favores imposibles, tena la garanta de que a aquel muchacho, el nico que haba sobrevivido de todos sus hermanos, la Virgen lo iba a dejar junto a l por toda la vida. El 14 de agosto de 1876 un Salesiano, despus de la cena, le pregunt a quemarropa: Es verdad que muchos Salesianos han muerto de exceso de trabajo?. Don Bosco respondi: Si fuese verdad, la Congregacin no habra sufrido por ello ningn dao, al contrario Pero no es verdad. Uno solo podra merecer el ttulo de vctima del trabajo, y es Don Rua, lo veis perfectamente; pero para fortuna nuestra el Seor nos lo conserva fuerte y vigoroso. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn15" \o ""  [15] Don Bosco le comunica su mente y su corazn Despus de tres semanas de convalecencia, Don Rua vuelve a ser, delicado y fuerte como antes, el hijo fidelsimo de Don Bosco, que le confa, ao tras ao, los encargos ms importantes: la eleccin y la formacin de los que piden entrar como Salesianos, la designacin de los Hermanos para las diferentes obras que se estn abriendo en el norte de Italia, la primera visita a esas obras en 1872 para orientarlas y mantenerlas en el camino de la autntica salesianidad. En 1875 comparte con l la preparacin de la primera expedicin misionera a Amrica del Sur. En 1876 le confa la Direccin general de las Hijas de Mara Auxiliadora, fundadas cuatro aos antes, en sustitucin de don Cagliero que haba partido para las misiones. Lo quiere junto a s en los grandes y fatigossimos viajes que realiza, pidiendo limosna, en Francia y Espaa. Da tras da, Don Bosco hace de Don Rua su sucesor a la cabeza de la Congregacin Salesiana. Ms con sus actitudes que con sus palabras, le transmite sus pensamientos, sus orientaciones, su manera de afrontar las cosas, su confianza total y serena en Dios y en Mara Auxiliadora. Especialmente en los ltimos viajes, Don Bosco se entretiene ntimamente con l, le habla del presente y del futuro, de la Congregacin Salesiana que es obra de la Virgen. Deben no slo considerarla obra suya, sino amarla y preservarla del mal y de la decadencia, acercndose a los Hermanos, animndolos a observar las Reglas como camino que conduce a la salvacin y a la santidad. En una palabra: Don Bosco le comunica su mente y su corazn. Don Rua encontr su camino espiritual en la contemplacin de Don Bosco. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn16" \o ""  [16] Convertirse en Don Bosco da a da Entre el cmulo de las ocupaciones en todos aquellos aos Don Rua es siempre el Director de los numerossimos jvenes que llenan Valdocco: estudiantes, artesanos, aspirantes salesianos, jovencsimos Salesianos. Don Rua se esfuerza por convertirse en Don Bosco en todo, tambin en su actitud externa. Es verdad que el aspecto fsico y el temperamento son diversos. Sus maneras, su voz, sus rasgos, su sonrisa, no tenan aquella misteriosa fascinacin que atraa y encadenaba a los jvenes a Don Bosco. Pero era para todos el padre solcito y afectuoso, preocupado por comprender, animar, sostener, perdonar, iluminar, amar, como haba comenzado a serlo en Mirabello. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn17" \o ""  [17] Y los jvenes de Valdocco, zahores infalibles como todos los jvenes del mundo cuando hay que entender quin los quiere y quin en cambio slo finge, demostraron con los hechos que reconocan en l a un amigo y a un padre. Junto al confesionario de Don Bosco, en la sacrista del Santuario de Mara Auxiliadora, estaba el de Don Rua. Y durante treinta aos los jvenes lo buscaban cada maana, rodeando el confesionario como el de Don Bosco. Y cuando cur milagrosamente de la grave enfermedad volvi a asomarse tmidamente por el prtico, lo rode la alegra conmovida de los muchachos. A la hora del recreo, como haca siempre en Mirabello, volvi a estar entre los muchachos, como el ms alegre y el ms movido de los Salesianos. Al principio no se atrevi a lanzarse en las tumultuosas carreras de barra rota, sino que se meta entre los ms pequeos, tirando tambin l las canicas de barro con el pulgar; y en las serenas noches de aquel verano, bajo el cielo constelado de estrellas, confundido entre los coros de voces juveniles, cantaba con toda el alma y con enorme satisfaccin. No era siempre cosa fcil animar una muchedumbre de jvenes como aquella haciendo de ellos una gran familia, como siempre quera Don Bosco, porque ese era su sistema educativo. Haca falta impulsar a los mejores, animarlos para que se uniesen en grupos apostlicos, como la Compaa de la Inmaculada, la del Santsimo Sacramento, de San Jos, de San Luis, el Clero Infantil, indicar con votos secretos a los mejores en conducta dignos de pequeos premios, sealarlos discretamente como ejemplos que seguir. Son estaslites las que arrastran a la masa! Don Rua y los Salesianos conocan y usaban muy bien estos instrumentos educativos, que Don Bosco haba utilizado con ellos cuando eran muchachos. Haba que animar tambin a los mediocres, frenar a los peores, que siempre los hay en una masa. Para hacerlo Don Rua presida cada semana la reunin de asistentes y maestros. En un cuaderno se anotaban las correcciones que hacer, los desrdenes que prevenir, las advertencias que sugerir. La mayor parte de ellas las realizaba los das siguientes Don Rua. Un discpulo suyo de aquellos tiempos escribe: se le quera como a un padre. Y era porque a todos nos trataba con bondad. Cuando tena que corregir, reir, castigar, saba endulzar lo amargo, suavizar el reproche, trayendo a la emoria del culpable un pasado intachable, o evocando un porvenir reparador. As, la mayor parte de las veces, ste mostraba su arrepentimiento y su firme propsito antes de que le castigaran. As resultaba intil el castigo y, con frecuencia, ya no se hablaba ms del asunto, con gran alegra el culpable, que sala de la habitacin con el corazn conquistado y admirado de la bondad de su superior. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn18" \o ""  [18] Pero sera un gran error considerar al Oratorio un lugar en el que se deba recurrir a los castigos para mantener a los jvenes en orden. Entre aquellos muchachos crecan los grandes Salesianos, que ao tras ao llevaban y llevaran la luz de la fe a toda la Amrica meridional hasta el umbral del Polo Sur. La segunda generacin de Salesianos, que se iba a diseminar bien pronto en una docena de naciones de Europa, Amrica y Asia, estaba creciendo en aquella masa de muchachos que llenaban las aulas y los grupos apostlicos, gritaban alegres en las movidsimas partidas de guardias y ladrones y en la iglesia rezaban como ngeles, en la merienda vaciaban los cestos llenos de pan fragrante recin salidos de los hornos que estaban debajo del Santuario y por la noche cantaban alegremente bajo las estrellas. Era una constelacin de nombres prestigiosos: los jovencitos Unia, Milanesio, Balzola, Gamba, Paseri, Rota, Galbusera, Rabagliati, Fassio, Caprioglio, Vacchina, Forghino hasta los nios Versiglia y Variara, que hoy veneramos entre los santos y los beatos. Haba entre ellos muchachos que nada tenan que envidiar a Domingo Savio. En 1876 cuenta don Vespignani en una pgina memorable de su Un ao en la escuela de Don Bosco vino de Brasil a visitar a Don Bosco el Obispo de Ro de Janeiro, Pietro Lacerda. Haba ledo algo sobre Domingo Savio y le haban impresionado los dones extraordinarios que Dios le haba dado. Le hizo a Don Bosco una peticin desconcertante: poder hablar con algunos muchachos que fuesen tan buenos como Domingo, porque necesito que me resuelvan algunos temores que tengo sobre mis responsabilidades ante Dios. Don Bosco hizo que viniesen cinco muchachos de rostro sereno, todos ellos respetuosos hacia el Obispo, abiertos y sinceros. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn19" \o ""  [19] El Obispo de Ro le expuso a cada uno de ellos su condicin: una inmensa ciudad, casi un milln de almas que salvar, poqusimos sacerdotes, muchos enemigos de Dios reunidos en sectas; mientras predicaba le haban tirado piedras l, el Obispo tena responsabilidad, culpas? Quedaron casi asustados por aquel horrible cuadro. Pero todos me absolvieron de toda culpa me dijo el Obispo y me libraron del gran peso de la responsabilidad, prometindome que rezaran. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn20" \o ""  [20] Estos eran los muchachos que vivan en Valdocco bajo la direccin cariosa de Don Bosco y de Don Rua. De todos modos, Don Bosco entendi que el cargo de corrector poda perjudicar la figura de Don Rua, en quien deba brillar slo la paternidad dulce y amable, para convertirse pronto en el segundo Padre de la Congregacin. Y aquel cargo se lo confi a otros. Las Reglas aprobadas por Roma se convierten en camino de santidad El 3 de abril de 1874 Valdocco se llen de fiesta: un telegrama de Don Bosco enviado desde Roma anunciaba que la Santa Sede haba aprobado definitivamente las Reglas de la Pa Sociedad de San Francisco de Sales. Los Salesianos nacan oficialmente en la Iglesia y se colocaban junto a las grandes familias religiosas nacidas a lo largo de los siglos: Benedictinos, Franciscanos, Dominicos, Jesuitas Aquel sencillo librito de 47 pginas, dividido en 15 captulos, era el camino que el Seor, a travs del Papa, sealaba a los Salesianos como camino de la santidad. Entre los 15 capitulitos destacaban los tres centrales, que fijaban las lneas de la consagracin al Seor por medio de los votos de obediencia, pobreza y castidad. En la carta con la que presentaba las Reglas a sus hijos, Don Bosco escriba: En la observancia de las Reglas nos apoyamos en bases estables, seguras, podemos decir que infalibles, al ser infalible el juicio del Jefe Supremo de la Iglesia que las ha sancionado. Desde aquel momento declaran los testigos Don Rua fue fidelsimo en la observancia. l tradujo en la prctica cada disposicin con extraordinaria exactitud. Hasta le llamaron la Regla viviente. Para l no haba distincin entre reglas ms o menos importantes. Afirmaba: Nada puede considerarse pequeo desde el momento en que est contenido en la Regla. Don Julio Barberis en el proceso de beatificacin de Don Rua atestigu: Cuando las Reglas fueron aprobadas por la Santa Sede, se figur que el mismo Seor las haba confeccionado, y se habra sentido gravemente culpable si hubiese transgredido aun una sola Ni sus compaeros con los que trat, ni yo mismo podemos afirmar que le vimos cometer una sola desobediencia Fue siempre admirable la prontitud que tuvo en obedecer tambin a las pequeas reglas, por ejemplo el silencio No pens sino en destruir en s mismo la propia voluntad, para hacer en todo la voluntad del Seor. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn21" \o ""  [21] l insista en decirnos que el Seor no pretende de nosotros cosas extraordinarias, sino la perfeccin en la cosas pequeas, quiere la ejecucin de cada regla, dando a cada regla una importancia grandsima, y que este es el medio de levantar el gran edificio de la santidad HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn22" \o ""  [22] Don Juan Bautista Francesia, compaero suyo desde los primersimos das del Oratorio e ntimo amigo, atestigu: Fue ejemplarsimo en la observancia de las Reglas de nuestra Pa Sociedad La obediencia a las Reglas era para l superior a cualquier consideracin. El amor que senta a las Reglas le haca extraer del corazn un lenguaje tiernsimo: Dios nos ha dado un cdigo que nos sirve de gua por los caminos del Paraso. Amemos mucho este cdigo, consultmoslo con frecuencia, y cuando dejamos de leerlo besmoslo con expresin de amor y de reconocimiento a Dios. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn23" \o ""  [23] Don Rua me estudiaba a m y yo estudiaba a Don Rua Don Jos Vespignani, que ser un grandsimo Salesiano y misionero en Amrica del Sur, lleg a Valdocco en 1876. Sacerdote recin ordenado con 23 aos, haba venido de Faenza para estar con Don Bosco. En su sencillo Un ao en la escuela de Don Bosco nos ha dado un cuadro vivsimo de la actividad de Don Rua, del que fue uno de los secretarios en los primeros aos. Con la sensibilidad que en general no tiene el que vive la normalidad de la vida diaria, fotografi la atmsfera y el ambiente de Valdocco, animados por la presencia de dos santos: Don Bosco y Don Rua. Desde el primer da escribe me puse de corazn a las rdenes de mi querido superior Don Rua. Cuntas cosas aprend en aquella escuela suya de piedad, de caridad, de actividad salesiana! La suya era una ctedra de doctrina y de santidad; pero era sobre todo una palestra de formacin salesiana. Cada da admiraba ms en Don Rua la puntualidad, la constancia incansable, la religiosa perfeccin, la abnegacin unida a la ms suave dulzura. Cunta caridad, qu bellas maneras para encaminar a un dependiente suyo en el trabajo que quera confiarle! Qu delicado estudio, qu penetracin en conocer y experimentar sus capacidades para educarlas de modo que fueran tiles para la Obra de Don Bosco! El despacho de Don Rua era un lugar de piedad y de oracin. Apenas se entraba l recitaba devotamente el avemara y despus lea un breve pensamiento de san Francisco de Sales; terminaba del mismo modo, con la lectura de una mxima de nuestro Santo y el avemara. Por la maana nos tena preparada una buena cantidad de cartas apostilladas por l. Con frecuencia venan con notas del mismo Don Bosco, que dejaba al criterio de Don Rua el trmite de encargos, admisin gratuita de jovencitos, agradecimiento por limosnas, peticiones de aspirantes. Yo responda siguiendo las indicaciones del margen, considerndome feliz por poder interpretar el pensamiento y los sentimientos de los Superiores y aun de imitar su estilo breve, dulce y sustancioso, que vea que era propio de los Salesianos. As Don Rua me estudiaba a m para hacerme hbil en los deberes de mi vocacin; pero tambin yo le estudiaba a l y en l a Don Bosco, del que l apareca como fiel intrprete y vivo retrato en cada momento de su conducta El mismo trabajo se alternaba y condimentaba con sentimientos de piedad, porque todas aquellas apostillas de Don Bosco y de Don Rua, que yo deba desarrollar en las cartas de respuesta, se inspiraban en la fe y en la confianza en el Seor y en Mara Santsima: eran verdaderas incitaciones a orar, a resignarse, a recibir todo de la mano de Dios, a descansar en la divina Bondad; se consolaba, se animaba, se aconsejaba; se prometan oraciones, se aseguraban las oraciones de los jovencitos y la bendicin de Don Bosco. No era raro dar pareceres y sugerencias sobre la vocacin, se indicaban las condiciones para ser admitidos como aspirantes o hijos de Mara Se ejercitaba, pues, un verdadero apostolado de piedad y de caridad, mientras que se ejecutaban las consigna del mando supremo, es decir, la direccin general de toda la Obra de Don Bosco. Aquella habitacin, adems, era meta de visita de sacerdotes y Directores, de Cooperadores de toda condicin y de jovencitos. Si no se trataba de temas reservados, tambin el secretario oa a los visitantes, completando cada da ms su conocimiento sobre el movimiento interno y exterior del Oratorio y aprendiendo cmo se hace para buscar en todo la gloria de Dio y el bien de las almas La habitacin-despacho de Don Rua fue para m un alto puesto de observacin, desde donde descubra todo el movimiento caracterstico de la Sociedad Salesiana; fue como el puente de mando de una gran nave, donde est el capitn, que estudia la ruta para evitar los escollos y mirar con seguridad al puerto y, al mismo tiempo, imparte las rdenes para el gobierno de toda su gente Junto a Don Rua me iba formando una idea grandiosa y bella de toda la Congregacin y de toda la Obra de Don Bosco. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn24" \o ""  [24] Desde all arriba pudo Vespignani observar los patios inundados de muchachos que, junto a sus asistentes, se entregaban a diferentes juegos o a conversaciones alegres. Sigue todava: Se me explic que aquellos sacerdotes y seminaristas tenan, en las clases y en el estudio, un sistema o mtodo especial para guiar a sus discpulos al cumplimiento de sus deberes. Lo mismo en los talleres. Don Rua se tomaba muy a pecho la formacin de los clrigos, cuya escuela de filosofa y teologa era objeto de su atencin. As es, pensaba, como trabajan todos estos Salesianos, sacerdotes, clrigos y coadjutores, con un mismo fin y todos de acuerdo con el nico fin de salvar las almas. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn25" \o ""  [25] Aprendi tambin el modo con que se viva entre los Salesianos. Cuando Don Rua lo envi al Prefecto externo, don Bologna, para que sus datos personales se hiciesen constar en el registro general, al or su edad, 23 aos, don Bologna le mir y con palabras alegres me dijo: Y por qu se pone usted tan serio? (entonces en los seminarios se enseaba que los sacerdotes tenan que mantener un porte de gravedad sacerdotal). Aquellas palabras me hicieron reflexionar en el aire que deba dar a mi cara, en las palabras y los modos para darme aspecto de Salesiano y de verdadero hijo de Don Bosco. A mi alrededor todo sonrean, incluido Don Bosco: todos me miraban y se me acercaban como amigos y hermanos; parecan conocidos y amigos de tiempos pasados.. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn26" \o ""  [26] Haba ledo en las Reglas que de vez en cuando convena que los Salesianos hablasen con su Superior y Padre de cosas espirituales. Pero Don Bosco estaba muy ocupado y ped a Don Rua, que era Director, poder hablar con l. l tena que ir a Valsalice a confesar a los muchachos. Le dijo: Toma tu sombrero y vamos. De camino hablamos. As tuve mi primer coloquio. Don Rua le pregunt qu le haba causado buena impresin los primeros das y qu, en cambio, le haba impresionado mal. Lo que ms he admirado ha sido, no slo ver la santidad de Don Bosco, sino tambin encontrar en todas partes Superiores tan unidos a l; todava ms, digmoslo claramente, tan parecidos a l en el comportamiento, en el modo de hacer y de tratar, que en todo y para todo se ve el espritu del Fundador y del Padre. Tienes razn, hijo mo querido; esta unidad de pensamiento, de afecto y de mtodo procede de la educacin de familia que Don Bosco ha dado a los suyos, ganndose nuestros corazones e imprimiendo en ellos todo su ideal. Y de desagradable? Para m, todo fue edificante. El clero infantil, la banda de msica y, sobre todo, las Compaas de San Luis, de San Jos, del Smo. Sacramento Sus socios ejercen una influencia beneficiosa sobre los compaeros. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn27" \o ""  [27] La mano de Don Bosco en la de Don Rua De 1875 a 1885 Don Bosco vive su dcada ms intensa, pero quema tambin inexorablemente su vida. Junto a l, cada vez ms como brazo derecho, trabaja con intensidad y silencio Don Rua, recibiendo crecientes responsabilidades. Da a da se convierte a los ojos de todos en el segundo Don Bosco. En 1875 parte para Amrica del Sur la primera expedicin misionera salesiana. Los aos siguientes Don Bosco funda los Cooperadores Salesianos y da comienzo al "Boletn Salesiano"; parten para las misiones las primeras Hijas de Mara Auxiliadora, de las que Don Rua es Director general; don Juan Cagliero se convierte en el primer Obispo salesiano; y el Papa elige a Don Rua como Vicario de Don Bosco, preparado para sucederle. Es l, en la noche del 30 al 31 de enero de 1888, el que toma la mano de Don Bosco moribundo y la gua en la ltima bendicin a la Familia salesiana. La mano que Don Bosco ofreca a un muchachito dicindole: Toma, Miguelito, toma, ahora aprieta por ltima vez la mano de Miguelito convertido en su vicario; y le entrega todo, todo lo que l ha hecho en la tierra por el Reino de Dios.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref103" \o "" 3. DON RUA: LA FIDELIDAD A LA VIDA CONSAGRADA PARA TODA LA VIDA  En la carta el 30 de diciembre a todos los Salesianos para dar las ltimas noticias sobre la salud de Don Bosco, Don Rua escriba: Ayer por la noche, en un momento en el que poda hablar con menor dificultad, mientras estbamos junto a su lecho mons. Cagliero, don Bonetti y yo, dijo entre otras cosas: "Recomiendo a los Salesianos la devocin a Mara Auxiliadora y la Comunin frecuente". Yo aad entonces: "Esto podra servir para aguinaldo del nuevo ao para mandar a todas nuestras Casas". l replic: "Que esto sea para toda la vida". HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn28" \o ""  [28] Cada sugerencia de Don Bosco era para Don Rua una orden. Aquellas palabras, que eran la continuacin coherente de toda una vida, las guard Don Rua en el corazn: aquellos eran los caminos por donde Don Bosco le ordenaba que caminase la Congregacin para toda la vida. Don Rua fue, como siempre, fidelsimo a la consigna: Jess Eucarista, Mara Auxiliadora, junto a los tres votos y a la fidelidad total a Don Bosco. Con su ejemplo heroico, adems de su palabra, atestiguara que ese era el camino salesiano para la santidad. Fidelidad fecunda a Don Bosco Ms de un Cardenal en Roma, a la muerte de Don Bosco, acaecida el 31 de enero de 1888, estaba persuadido de que la Congregacin salesiana desapareca rpidamente; Don Rua tena apenas 50 aos. Era mejor enviar a Turn un Comisario pontificio que preparase la unin de los Salesianos con otra Congregacin de probada tradicin. Muy rpidamente - atestigu bajo juramento don Julio Barberis - mons. Cagliero rene al Captulo (es decir, el Consejo Superior de la Congregacin) con algunos de los ms ancianos y se escribi una carta al Santo Padre en la que todos los Superiores y ancianos declararon que, todos de acuerdo, aceptaban como Superior a Don Rua, y no slo se someteran, sino que lo aceptaran con gozo. Yo estaba entre los firmantes El 11 de febrero el Santo Padre confirmaba y declaraba a Don Rua en el cargo por doce aos segn las Constituciones. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn29" \o ""  [29] El Papa Len XIII haba conocido personalmente a Don Rua y saba que bajo su direccin los Salesianos continuaran su misin. Y as sucedi. Los Salesianos y las obras salesianas se multiplicaron como los panes y los peces en las manos de Jess. Don Bosco en su vida haba fundado 64 obras; con Don Rua seran 341. Los Salesianos, a la muerte de Don Bosco, eran 700; con Don Rua, en 22 aos de direccin general, llegaran a ser 4.000. Las misiones salesianas, que Don Bosco haba querido y comenzado con mucho tesn, se extendieron durante su vida a la Patagonia y a la Tierra del Fuego; Don Rua multiplic el arrojo misionero, y los Salesianos misioneros llegaron a las selvas de Brasil, Ecuador, Mxico, China, India, Egipto y Mozambique. Para que a aquellas enormes distancias la fidelidad a Don Bosco no disminuyese, Don Rua no tuvo miedo de viajar a lo ancho y a lo largo en los incmodos trenes de aquel tiempo, siempre en clase econmica. Toda su vida viaj muchsimo. Atestigua don Julio Barberis: En varias peregrinaciones me llev como compaero. Don Rua llegaba a sus Salesianos donde estuviesen, les hablaba de Don Bosco, despertaba en ellos su espritu, se informaba paternamente, pero cuidadosamente, de la vida de los Hermanos y de las obras, y dejaba escritas directrices y advertencias para que floreciese la fidelidad a Don Bosco No slo atenda al bien de la Congregacin en lo exterior - sigue atestiguando don Julio Barberis - sino que su pensamiento principal era consolidar cada vez mejor la Congregacin en su interior. A este fin, el ao 1893, nos convoc a m y a otros dos Superiores, y nos condujo a Rivalta Torinese, para que entre todos establecisemos varios medios para poder hacer progresar cada vez ms a la Congregacin, retocando los Reglamentos y aadiendo algunos que se juzgaban necesarios. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn30" \o ""  [30] Jess: comida en la Eucarista y amor misericordioso en su Corazn En la carta-testamento que escribi para todos los Salesianos antes de morir, Don Bosco afirmaba: Vuestro primer Rector ha muerto. Pero nuestro verdadero superior, Cristo Jess, no morir. l ser siempre nuestro maestro, nuestro gua, nuestro modelo; pero recordad que, a su tiempo, l mismo ser nuestro juez y recompensar nuestra fidelidad en su servicio. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn31" \o ""  [31] sta fue, desde su infancia, una conviccin de Miguel Rua. En la circular que envi el 21 de noviembre de 1900 refleja y desarrolla estas palabras diciendo a todos los Salesianos: Qu hay de ms sublime en el mundo que exaltar en nosotros y hacer conocer y exaltar por otros el inmenso amor de Jess en la redencin; exaltar en nosotros y hacer conocer y exaltar en los otros el amor de Jess en su nacimiento, en sus enseanzas, en sus ejemplos, en sus sufrimientos, en instituir la Santsima Eucarista, en soportar su dolorossima pasin, en dejarnos a Mara por madre, en morir por nosotros, y dira, an ms, en querer estar con nosotros hasta el fin de los tiempos en el adorable Sacramento del Altar. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn32" \o ""  [32] Sobre su amor a Jess Eucarista, los testimonios en el proceso de beatificacin son muy explcitos. Don Juan Bautista Francesia y Don Julio Barberis afirman que, al llegar a una casa salesiana, su primera peticin era: Llevadme a saludar al Dueo de la casa. Y con esto entenda la iglesia, donde se arrodillaba un largo rato ante el tabernculo. Don Francesia aade que con frecuencia pasaba gran parte de la noche para hacer compaa como l deca al Solitario del Tabernculo. Atestigua tambin: Quera que el Smo. Sacramento fuese el centro de todos nuestros corazones. Iba repitiendo: Hagmonos un tabernculo en nuestro corazn y mantengmonos siempre unidos al Smo. Sacramento. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn33" \o ""  [33] La fiesta del Sacratsimo Corazn de Jess, instituida en 1856, difundi cada vez ms en el mundo cristiano el culto a este smbolo del amor misericordioso de Jess. El Papa Len XIII dio un impulso especial a este culto, y especialmente los das que marcaban el paso del siglo XIX al XX, exhort a todos los cristianos a consagrarse al Corazn de Jess, componiendo l mismo una larga frmula de consagracin. Don Rua quiso que la noche entre el 31 de diciembre de 1899 y el 1 de enero de 1900 los Salesianos, las Hijas de Mara Auxiliadora, los Cooperadores y todos los jvenes de las obras salesianas hiciesen esa consagracin. En el Santuario de Mara Auxiliadora, l mismo con los Superiores mayores, los Salesianos y los jvenes, pas aquella noche en oracin, y hacia la medianoche su voz, unida a las de todos los presentes, pronunci despacio y solemnemente el acto de Consagracin. Todo lo que hemos hecho, se lo debemos a Mara Santsima Auxiliadora Miguel Rua fue el primer Salesiano, y fue el da de la Anunciacin del ngel a Mara. Lo recuerda l mismo en la deposicin en el Proceso de beatificacin de Don Bosco: En 1855, el da de la Anunciacin de Mara Sma., yo, el primero, haciendo segundo ao de filosofa, emit los votos por un ao. Viviendo junto a Don Bosco 36 aos, absorbi su espritu, cuyo componente esencial era la devocin a Mara Auxiliadora. El testigo Lorenzo Saluzzo afirma: Recuerdo de modo especial haber odo al Siervo de Dios estas palabras: No se puede ser buen Salesiano si no se es devoto de Mara Auxiliadora. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn34" \o ""  [34] Don Bosco construy el Santuario de Mara Auxiliadora y Don Rua lo hizo restaurar embellecer, decorar. La solemne coronacin de la imagen de Mara Auxiliadora realizada en el Santuario de Valdocco el ao 1903, la obtuvo l del Papa, y la realiz el Cardenal Richelmy, Legado pontificio. El 17 de febrero anunciaba a los Salesianos el gran acontecimiento diciendo: Procuremos hacernos menos indignos de nuestra celestial Madre y Reina, y prediquemos con celo cada vez mayor sus glorias y su materna ternura. Ella inspir y gui prodigiosamente a nuestro Don Bosco en todas sus grandes empresas; Ella sigui y sigue hoy esa materna asistencia en todas nuestras obras, por lo que podemos repetir con Don Bosco que todo lo que tenemos se lo debemos a Mara Sma. Auxiliadora. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn35" \o ""  [35] El da de la coronacin, 17 de mayo, fue solemnsimo, en medio de un verdadero mar de gentes. Testimonia don Melchor Marocco: Don Ubaldi y yo ramos sacerdotes de honor del Legado Pontificio, y por tanto pudimos observar la actitud verdaderamente esttica de Don Rua que, cuando vio colocar a Su Eminencia las coronas sagradas sobre la cabeza del Nio y de la Virgen, rompi a llorar inconteniblemente, cosa que nos asombr no poco, porque conocamos el dominio absoluto que l tena sobre s mismo. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn36" \o ""  [36] El 19 de junio, relatando los acontecimientos a todos los Salesianos del mundo, Don Rua escriba: Me es dulce pensar que la coronacin de la taumatrgica imagen de Mara Auxiliadora producir entre los Salesianos extendidos por todo el mundo ubrrimos frutos. Ella aumentar nuestro amor, nuestra devocin y nuestro agradecimiento hacia nuestra celestial Patrona, a la que debemos todo el bien que se ha podido hacer En estas solemnidades nuestras el nombre de Mara Auxiliadora estuvo siempre unido al de Don Bosco, que con sacrificios inauditos levant este Santuario, con la palabra y con la pluma se hizo el apstol de su devocin, y en su potentsima intercesin haba puesto toda confianza. Qu dulce espectculo ver a tantos peregrinos que, despus de haber satisfecho su piedad en la iglesia, pasaban todos a visitar con profunda veneracin las habitaciones de Don Bosco! No dudo en absoluto de que, al aumentar entre los Salesianos la devocin a Mara Auxiliadora, ir tambin creciendo la estima y el afecto hacia Don Bosco, no menos que el empeo en conservar su espritu y en imitar sus virtudes. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn37" \o ""  [37] A Don Rua le debemos los Salesianos la recitacin cotidiana de la oracin de consagracin a Mara Auxiliadora despus de la meditacin, as como la procesin de la estatua de Mara Auxiliadora por las calles de Turn, que quiso que se hiciese la primera vez en 1901, y que se convirti rpidamente en una bella y veneranda tradicin para la ciudad y para todo el Piamonte. En los apuntes de sus predicaciones a la gente se lee: En todas las necesidades encontramos en Mara SS. nuestra abogada; y todava est por encontrar al que haya recurrido en vano a Ella. Afortunados, pues, nosotros por ser hijos de tal madre Honrmosla, ammosla nosotros y hagmosla amar por los dems, esforcmonos por hacerla conocer como amparo de los cristianos, recurramos a Ella como segura defensa en las enfermedades, en los reveses de fortuna, en las familias que viven en discordia, para impedir ciertos escndalos graves, en los pueblos, en las ciudades. Pero si queremos hacerle un obsequio verdaderamente agradable, procuremos prestar un cuidado especialsimo a la juventud De modo especial cuidemos a la juventud pobre. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn38" \o ""  [38] Las Hijas de Mara Auxiliadora, llamadas por la gente las monjas de Don Bosco, fueron fundadas por el Santo en 1872, y fueron llamadas por l el monumento vivo de su gratitud a la Virgen santa. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn39" \o ""  [39] Se multiplicaron de manera rapidsima, e hicieron un bien incalculable a la juventud pobre y marginada. Don Rua, devotsimo de Mara Auxiliadora, leg estrechamente su nombre al de sus Hijas. A la muerte de Don Bosco, la Superiora general Madre Daghero escribi a Don Rua confindole con plena seguridad el Instituto de las FMA. l que lo haba visto nacer y lo haba seguido en su gradual desarrollo, lo cuid como una sagrada herencia que le dejaba Don Bosco, y derram en l con atencin asidua la riqueza de su pensamiento y de su corazn. Su figura se encuentra en cada pgina de la historia de las FMA durante ms de veinte aos. Es un periodo muy rico de expansin y de actividad. Se abren casas en mucha naciones de Europa, en Palestina, en frica y en varias repblicas de Amrica. Surgen obras nuevas reclamadas por las exigencias de los tiempos, especialmente para la atencin de las jvenes obreras; se abren nuevos campos misioneros de primera lnea; se da una dotacin mejor a las escuelas. En sus muchos viajes, Don Rua extiende tambin sus visitas a las casas de las FMA: en todas ellas deja su palabra de Santo, ilumina, sostiene, gua. En todas ellas se interesa por cada cosa, y nunca se siente cansado y con prisas. Hace sugerencias y da consejos que buscan siempre y slo el bien. Sus cartas, escritas con letra clara y menuda, a veces en recortes de papel, tienen el don de la sencillez y el perfume de la interioridad.. Obediencia La consagracin a Dios de todo religioso se funda en el ofrecimiento de s mismo por medio de los consejos evanglicos de obediencia, pobreza y castidad. El primero de estos consejos, segn la tradicin salesiana, es la obediencia. Al final de 1909 Don Rua tena ya 72 aos y su salud estaba gravemente afectada. El 1 de enero de ese ao escribe su penltima carta a todos los Salesianos. En ella deca: Las Constituciones salidas del corazn paterno de Don Bosco, aprobadas por la Iglesia, infalible en sus enseanzas, sern vuestra gua, vuestra defensa en todo peligro, en toda duda y dificultad. Con san Francisco de Ass os dir: Bendito sea el religioso que observa sus santas Reglas. Ellas son el libro de la vida, la esperanza de la salvacin, la mdula del Evangelio, el camino de la perfeccin, la llave del Paraso, el pacto de nuestra alianza con Dios. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn40" \o ""  [40] En toda su vida Don Rua haba manifestado una obediencia absoluta, tan absoluta que Don Bosco alguna vez bromeaba. En la deposicin para el proceso de beatificacin, el Rector Mayor don Felipe Rinaldi testific: Don Bosco lleg a decir: A Don Rua no se le dan rdenes ni siquiera en broma, tal era su prontitud en ejecutar cualquier cosa que le dijese el Superior A Don Rua le resultaba facilsima la obediencia, porque era profundamente humilde. Humilde en el comportamiento, humilde en las palabras, humilde con los grandes y los pequeos. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn41" \o ""  [41] Y no obstante tambin la humilde obediencia de Don Rua fue sometida a dos dursimas pruebas. De la Santa Sede recibi dos rdenes que hirieron en lo ms vivo su sensibilidad. Hasta 1901 los Superiores y Directores Salesianos, fieles al ejemplo de Don Bosco, vean grandes ventajas en confesar ellos mismos tanto a los religiosos como a los alumnos de sus casas. Don Rua confesaba con gusto en el Oratorio y fuera de l, porque estaba convencido de que esta tradicin era uno de los ejes del mtodo salesiano. Por eso qued dolorosamente sorprendido cuando un decreto del 5 de julio de 1899 prohibi a los Directores de las casas de Roma confesar a los alumnos. Segn el Santo Oficio, esta norma estaba dirigida a salvaguardar la libertad de los penitentes y a evitar posibles sospechas sobre el gobierno del superior. Temiendo, justamente, que se llegase a disposiciones para ms extensin, Don Rua trat de contemporizar. Pero un segundo decreto, del 24 de abril de 1901, prohiba explcitamente a todos los Superiores Salesianos escuchar en confesin a cualquier persona dependiente de ellos. Entonces, encontrndose preso entre dos fidelidades, intent dar algn paso, que le supuso una convocatoria en Roma, donde tuvo que sufrir una correccin personal del Santo Oficio; y se le intim a que dejase inmediatamente Roma. l se someti sin dudarlo, pero con el alma profundamente dolorida. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn42" \o ""  [42] Don J. Barberis, que vivi junto a Don Rua aquellas dolorosas y tensas jornadas, dej este testimonio: Tal vez sea yo el nico que conozca las cosas en todos sus detalles Don Bosco introdujo en nuestras casas la prctica de que el Director fuese tambin confesor: no puso esto como obligacin; no consta en ningn artculo de las Constituciones, ni de los Reglamentos, pero se introdujo por s misma y no se advirti ningn inconveniente Por tratarse de una costumbre introducida por Don Bosco, costumbre mantenida durante casi 70 aos, y al constar en el Decreto Los Superiores provean dentro del ao, Don Rua se crey autorizado a seguir algn tiempo como hasta entonces para tener tiempo de aconsejarse con importantsimos personajes, entre los que recuerdo al Card. Svampa, Arzobispo de Bolonia Pero apenas advirti en toda su extensin la importancia del Decreto, inmediatamente se apresur a comunicarlo a toda la Congregacin, con fecha de 6 de julio de 1901. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn43" \o ""  [43] En 1906 otra decisin de la Santa Sede forz su obediencia a una nueva dura prueba, aceptando que se afectase nuevamente la herencia recibida de Don Bosco. Desde su fundacin, el Instituto de las Hijas de Mara Auxiliadora estaba agregado a los Salesianos. La unin de las dos Congregaciones estaba asegurada por una direccin comn. El Instituto de las FMA decan sus Reglas est bajo la alta e inmediata dependencia del Superior General de la Sociedad de San Francisco de Sales Concretamente, este Superior delegaba sus poderes en un sacerdote salesiano, que tena el ttulo de Director general del Instituto FMA. En el plano local, se haca representar por los Inspectores. El gobierno interno del Instituto, en cambio, estaba en las manos de la Superiora general y de su Captulo. Don Bosco consideraba preciso este rgimen. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn44" \o ""  [44] Para poner orden en las familias religiosas que proliferaban en las ltimas dcadas, la Santa Sede public un Decreto que ordenaba: una Congregacin femenina de votos simples no deba depender de ningn modo de una Congregacin masculina de la misma naturaleza. El quinto Captulo general de las FMA, reunido en 1905, manifest temor y ansiedad ante aquella decisin. Aun declarando la debida obediencia a lo que dispona la Iglesia, con votacin unnime declaraban que era su voluntad depender del Sucesor de Don Bosco: bajo esa dependencia el Instituto haba tenido su rpido e inesperado desarrollo, a los Salesianos haban recurrido cuando haban surgido dificultades con las autoridades civiles y religiosas; su seguridad para el futuro la tenan en el espritu del Fundador comn. Pero Roma respondi exigiendo la obediencia. Cuando se inform al Captulo general, escribe don Eugenio Ceria, fue como un rayo en un cielo azul. El Papa Po X, cuando recibi a la Madre General y a sus Consejeras, con sentido de grande y cordial comprensin, dijo: Estad tranquilas: se trata slo de una separacin material y nada ms. En 1906 la Santa Sede transmiti a Don Rua el texto modificado de las Constituciones de las FMA. En 1907 el texto se entreg al Captulo extraordinario de las FMA. La disposicin fundamental concerna a la total independencia de las dos Congregaciones, tanto en el gobierno como en la administracin y contabilidad. Los Salesianos se ocuparan de las FMA - limitadamente en el campo religioso - nicamente si lo pidiesen los Obispos. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn45" \o ""  [45] El beato don Felpe Rinaldi, Rector Mayor de los Salesianos, depuso bajo juramento sobre Don Rua: Recuerdo su sumisin sin reserva al Decreto para la separacin de las Hijas de Mara Auxiliadora del Instituto de los Salesianos. Despus de este Decreto se mantuvo tan reservado que no se atreva ya a intervenir de ningn modo en sus asuntos, a no ser que le invitasen las Superioras o se le consultase en asuntos de alguna importancia. Esta reserva la mantuvo hasta que Po X le dijo que las Hermanas tenan todava y siempre necesidad de la direccin de los Salesianos, especialmente en la gestin de los asuntos materiales, en la direccin escolar y para conservar el espritu de Don Bosco. Entonces cobr nimo y volvi a ser no slo padre, sino tambin Director. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn46" \o ""  [46] Pobreza Don Francesia cuenta que un da el clrigo Rua encontr un trozo de alfombra roja y se le ocurri ponerlo sobre su mesa de trabajo. Don Bosco lo vio y le dijo sonriendo: Ah, Don Rua! Te gusta la elegancia eh?. Rua, confuso, dijo que se trataba de un retazo, pero Don Bosco observ: El lujo y la elegancia se introducen fcilmente, si no estamos atentos. Don Rua no olvid nunca aquellas palabras, y las tuvo presentes toda su vida. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn47" \o ""  [47] La pobreza fue el distintivo de Don Rua. Vesta pobremente, no busc nunca comodidades, economizaba en cada cosa pequea. Y vigilaba para que todos los Salesianos amasen y practicasen la pobreza, con espritu de fe, como quera Don Bosco. Su ropa estaba toda llena de remiendos. Un par de zapatos le duraba aos; y sin embargo, caminaba mucho a pie para no tomar el tranva y dar de limosna los diez cntimos del billete. En casa, hasta su muerte, llevaba un viejo abrigo usado por Don Bosco, y lo llevaba con devocin. Una Hija de Mara Auxiliadora, que durante muchos aos se ocup de remendar la ropa de los Salesianos del Oratorio, declaraba que era muy raro que se le diese ropa de Don Rua; y cuando le llevaban su sotana negra, le decan que la remendase rpidamente, porque Don Rua estaba trabajando sin ella, cubierto solo con un abrigo, ya que nunca haba querido una sotana de repuesto. Durante el viaje a Constantinopla, en 1908, despus de haber hecho muchas visitas en la ciudad, volvi con las piernas hinchadas y los pies totalmente mojados. Pidi al Director, por favor, un par de calcetines de lana para cambiarse. En toda la casa no se encontr un par de calcetines de lana. Entonces Don Rua sonri y dijo: Estoy contento! Esta es la verdadera pobreza salesiana. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn48" \o ""  [48] Durante los 23 aos en que fue Rector Mayor, Don Rua envi a los Salesianos 56 circulares. En ellas condens todo su amor por Don Bosco y todo el espritu salesiano. Entre estas cartas se considera una obra de arte la titulada La pobreza. Son veinte pginas, y empieza as: Turn, 31 de enero de 1907, aniversario de la muerte de Don Bosco . Copio algunos pasajes de esa actualsima carta suya HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn49" \o ""  [49], para reavivar en nosotros el verdadero espritu de la pobreza salesiana. Es natural considerar la pobreza una desgracia La pobreza, en s misma, no es una virtud; es una legtima consecuencia de la culpa original, destinada por Dios para la expiacin de nuestros pecados y para la santificacin de nuestras almas. Es por tanto natural que al hombre le horrorice, la considere una desgracia y haga lo posible por evitarla. La pobreza se convierte en virtud slo cuando se abraza voluntariamente por amor de Dios, come hacen los que se dan a la vida religiosa. Sin embargo tambin entonces la pobreza no deja de ser amarga; tambin a los religiosos la prctica de la pobreza les impone grandes sacrificios, como nosotros mismos hemos experimentado mil veces. Por eso no hay que extraarse de que la pobreza sea siempre el punto ms delicado de la vida religiosa, que sea la piedra de toque para distinguir una comunidad floreciente de una relajada, un religioso celoso de uno negligente. Ser por desgracia el escollo contra el que irn a romperse tantos magnnimos propsitos, tantas vocaciones que eran maravillosas al nacer y al crecer. De aqu la necesidad por parte de los Superiores de hablar de ella con frecuencia y, por parte de todos los miembros de la familia salesiana, de mantener vivo su amor y entera su prctica. El primer consejo evanglico La pobreza es el primero de los Consejos evanglicos. Desde el principio de su vida pblica, Jesucristo lanza las ms terribles amenazas contra los ricos que encuentran en la tierra sus consuelos. Por otra parte los sufrimientos de los pobres mueven su dulcsimo Corazn a piedad, los consuela y los llama felices, asegurando que de ellos es el reino de los cielos. Al que le pregunta qu tiene que hacer para ser perfecto, le responde: Vete, vende lo que tienes y sgueme. A sus Apstoles que se ofrecen a seguirlo les impone como primera condicin que abandonen las redes, el telonio y todo lo que tienen. Y este voluntario despojo de todos los bienes de la tierra lo practicaron todos los discpulos de Jesucristo, todos los santos que a lo largo de tantos siglos iluminaron a la Iglesia. La pobreza de Don Bosco Nuestro venerado Padre vivi pobre hasta el final de su vida. Habiendo tenido entre sus manos un inmenso dinero, no se vio nunca en l el mnimo deseo de procurarse alguna satisfaccin temporal. Sola decir: La pobreza hay que tenerla en el corazn para practicarla. Y Dios le recompens ampliamente de su confianza y de su pobreza, de modo que lleg a emprender obras a las que los mismos prncipes no se habran atrevido. Hablando del voto de pobreza, Don Bosco escriba: Recordemos que de esta observancia depende en mxima parte el bienestar de nuestra Pa Sociedad y el bien de nuestra alma. Los pobres no slo son evangelizados, sino que son los pobres los que evangelizan La Historia eclesistica nos ensea que fueron los ms desprendidos del mundo los que se distinguieron por su fe, esperanza y caridad, y cuya vida fue un tejido de obras buenas y una serie de prodigios para la gloria de Dios y la salvacin del prjimo. Nosotros trabajaramos intilmente si el mundo no viese y no se convenciese de que no buscamos riquezas ni comodidades. Debemos tener bien fijo en nuestra mente lo que escribi san Francisco de Sales: que no solamente los pobres son evangelizados, sino que son los pobres mismos los que evangelizan. Tambin entre nosotros, no son, desde luego, los Salesianos deseosos de una vida cmoda los que emprendan obras llenas, de verdad, de frutos, los que vayan en medio de los salvajes del Mato Grosso o de la Tierra del Fuego, o se pongan al servicio de los leprosos. ste ser siempre el honor de los que observen generosamente la pobreza. Las obras de Don Bosco son el fruto de la caridad Adems hay que tener en cuenta que las obras de Don Bosco son el fruto de la caridad. Es necesario que se sepa que muchos de nuestros bienhechores, pobres ellos tambin o escasamente acomodados, se imponen grandsimos sacrificios para poder ayudarnos. Con qu corazn emplearemos ese dinero en procurarnos comodidades no adecuadas a nuestra condicin? Derrochar el fruto de tantos sacrificios, o tambin slo gastarlo con ligereza, es una verdadera ingratitud hacia Dios y hacia nuestros bienhechores. Permitidme que os haga una confidencia. Tal vez muchos, viendo que nuestras obras se van extendiendo cada vez ms, piensen que la Pa Sociedad dispone de muchos medios, y que por eso son inoportunas mis reiteradas e insistentes exhortaciones a ahorrar y observar la pobreza. Qu lejos estn de la verdad! Se les podra mostrar cuntos jovencitos dependen totalmente o en gran parte de la Congregacin para la comida, el vestido, los libros, etc. Quien observa nuestro desarrollo puede darse cuenta de las casas y de las iglesias que se van edificando, de los daos que hay que reparar, de los viajes de los misioneros que se deben pagar, de las ayudas que se envan a las Misiones, de los gastos inmensos que hay que afrontar para la formacin del personal. Quien no viviese segn el voto de pobreza, el que en la comida, en el vestido, en su alojamiento, en los viajes, en las comodidades de la vida pasase el lmite que nos impone nuestro estado, debera sentir remordimiento por haber sustrado a la Congregacin ese dinero que estaba destinado para dar pan a los hurfanos, ayudar a alguna vocacin, extender el reino de Jesucristo. Piense que tendr que dar cuenta de ello ante el tribunal de Dios. Los tiempos heroicos de la Congregacin El buen Salesiano llegar a poseer el espritu de pobreza, es decir, ser verdaderamente pobre en los pensamientos y deseos si aparece as en sus palabras, si se porta verdaderamente como pobre. Aceptar con gusto las privaciones e incomodidades que son inevitables en la vida comn, y generosamente escoger para s las cosas menos bellas y menos cmodas. Concluyo evocando la memoria de los que nosotros llamamos tiempos heroicos de nuestra Pa Sociedad. Transcurrieron muchos aos en los que se necesitaba una virtud extraordinaria para conservarnos fieles a Don Bosco y resistir las fuertes razones que nos invitaban a abandonarlo, y esto por la extrema pobreza en que se viva. Pero nos sostena el amor intenso que tenamos a Don Bosco, nos daban fuerza y valenta sus exhortaciones para permanecer fieles a nuestra vocacin a pesar de las duras privaciones, los graves sacrificios. Por eso estoy seguro de que cuanto ms vivo sea nuestro amor a Don Bosco, ser ms ardiente el deseo de conservarnos como dignos hijos suyos, y de corresponder a la gracia de la vocacin religiosa y se vivir en toda su pureza el espritu de pobreza. Castidad Juan Bautista Francesia, pequeo obrero, entr en el Oratorio de Don Bosco a los 12 aos. Encontr all al estudiante Miguel Rua, que tena 13 aos. Era 1850. Desde aquel momento fueron compaeros y amigos inseparables durante sesenta aos, hasta el da 6 de abril de 1910. La maana de aquel da Juan Bautista Francesia estaba sentado junto a Miguel Rua que se estaba muriendo, y le sugiri la primera invocacin que, juntos, siendo muchachitos, haban aprendido de Don Bosco: Madre querida, Virgen Mara, haced que salve el alma ma. Y Miguel le respondi: S, salvar el alma lo es todo!. Cuando en 1922, a los 82 aos, don Juan B. Francesia fue llamado a deponer bajo juramento lo que pensaba de la santidad de Don Rua, con la palabra castidad se conmovi, y en voz baja dej salir de sus labios un testimonio que an hoy nos conmueve leer y que nos deja encantados: El esplendor de la virtud anglica se transparentaba de toda la persona de don Miguel Rua. Bastaba mirarlo para comprender el candor de su alma. Pareca que ms que en las cosas de este mundo tena los ojos continuamente puestos en las cosas del cielo. Era Don Rua el retrato verdadero de san Luis, y yo puedo atestiguar que todo el tiempo que lo tuve cerca, nunca encontr una palabra, un gesto, una mirada que no estuviese marcada por esa virtud. Su modo de ser y portarse, en cualquier tiempo y en cualquier lugar, estaba siempre conforme a la ms exquisita delicadeza y modestia. Por eso era siempre edificante, en pblico, en privado, en el patio, por la calle, en la iglesia, en su habitacin. En sus largas audiencias, con cualquiera que hablase, mantena un actitud tan recogida y al mismo tiempo tan paternal que edificaba y atraa los corazones Estaba tan lleno de delicadeza y de atencin hacia la virtud anglica que, al inculcarla, su palabra tena un eficacia especial. Eran amables y llenos de sabidura los consejos que sola dar a los Salesianos para conducirse en medio de los jvenes: Amad mucho a los jovencitos confiados a vuestros cuidados, pero no apeguis a ellos vuestro corazn Otras veces deca que se debe tener cuidado de todas las almas, pero que no se debe dejar robar el corazn por ninguna Al predicar le fluan del corazn las ms suaves palabras, y las hermosas y bellas imgenes ganaban de tal modo a los jvenes para la bella virtud anglica que pareca un verdadero ngel del Seor Esta virtud, por el testimonio que puedo dar por conocimiento propio, la cultiv de modo perfecto desde jovencito hasta la muerte. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn50" \o ""  [50] Los das de la agona Y, sin embargo, precisamente en el campo de la moralidad, que l consideraba justamente el valor ms precioso para un Instituto educativo como la Congregacin Salesiana, Don Rua debi sufrir el ataque ms ignominioso, que literalmente trastorn su vida. Aquellos momentos negrsimos se recuerdan como los hechos de Varazze. El colegio salesiano de aquella ciudad lo diriga don Carlos Viglietti, el ltimo secretario personal de Don Bosco. La maana del 29 julio de 1907 irrumpi en casa la polica. Los Salesianos resultan detenidos, los muchachos pocos, porque los dems haban partido ya de vacaciones son llevados a un cuartel. Don Viglietti debe escuchar una acusacin infamante: un muchacho, Carlos Marlario, de 15 aos, hurfano adoptado por la viuda Besson, acogido gratuitamente en el colegio, ha escrito un diario que ahora est en las manos de la polica. La casa salesiana se describe en l como un centro asqueroso de pederastia. No sirven para nada los desmentidos de don Viglietti y de los Salesianos, ni las negaciones unnimes de los alumnos sometidos a pesados interrogatorios. La noticia se hace pblica. Toda la prensa anticlerical comienza una demoledora campaa de vilipendio contra los Salesianos y las escuelas de sacerdotes. Nutridos grupos de alborotadores se entregan a actos de violencia en Savona, La Spezia y Sampierdarena. Muchos otros movimientos violentos contra sacerdotes y crculos catlicos se dan en Livorno y Mantua. Empieza la caza del cura. Se pide el cierre de todos los colegios de religiosos de Italia. Durante aquella terrible prueba, algunos testigos contaron que Don Rua estaba deprimido, irreconocible. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn51" \o ""  [51] Por aquellos meses haba sufrido una grave forma de infeccin, estaba muy debilitado, y lo vieron llorar como un nio. Pero el montaje se desinfl. Abogados de los ms famosos de Italia ofrecieron su patrocinio gratuito a los Salesianos. Diputados, antiguos alumnos de los Salesianos, asumieron la defensa de los colegios salesianos en el Parlamento. El 3 de agosto, apenas cinco das despus del comienzo del vilipendio, Don Rua, ayudado por los dems Superiores para que reaccionase de su abatimiento, present querella por difamacin y calumnia, asistido por tres ilustres abogados. El Tribunal de Apelacin de Gnova, cuando se cerr el proceso, declar que el diario era una maraa de invenciones fantsticas, escritas por incesantes instigaciones de gente ajena interesada en provocar un escndalo anticlerical. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn52" \o ""  [52] El 31 de enero de 1908, calmada totalmente la borrasca, Don Rua enviaba a todos los Salesianos una circular cuyo ttulo lo deca todo: Vigilancia. En ella resuma brevemente los acontecimientos, invitaba a dar gracias a Dios y a Mara Auxiliadora, y peda a todos que reflexionasen sobre dos pasajes de las palabras de Don Bosco, pronunciadas el 20 de septiembre de 1874, y sobre un artculo de las Constituciones: La voz pblica a veces lamenta hechos inmorales sucedidos con ruina de las costumbres y escndalos horribles. Es un mal grande, es un desastre; y yo ruego al Seor que haga de modo que se cierren todas nuestras casas antes de que en ellas sucedan semejantes desgracias. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn53" \o ""  [53] Ms todava: Se puede establecer como principio invariable que la moralidad de los alumnos depende de quien los educa, los asiste y los dirige. Quien no tiene no puede dar, dice un proverbio. Un saco vaco no puede dar trigo, ni una garrafa llena de hez dar buen vino. De ah que antes de presentarnos como maestros a los dems, es indispensable que poseamos lo que queremos ensearles. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn54" \o ""  [54] Comenta despus el artculo 28 de las Constituciones diciendo: A pesar de su (de Don Bosco) vivo deseo de tener muchos colaboradores en su obra, no quera que quienes no tuviesen fundada esperanza de poder conservar, con la ayuda de Dios, la virtud de la castidad en palabras, obras y hasta en los pensamientos, profesaran en esta Sociedad. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn55" \o ""  [55]  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref104" \o "" 4. DON RUA: EL EVANGELIZADOR DE LOS JVENES En la homila de la beatificacin, el Papa Pablo VI como ya he sealado en parte a un cierto punto afirm: Meditemos un instante sobre el aspecto caracterstico de Don Rua, el aspecto que nos deja entenderle Hijo, discpulo, imitador (de Don Bosco), hizo del ejemplo del Santo una escuela, de su obra personal una institucin extendida, se puede decir, por toda la tierra; hizo de la fuente una corriente, un ro La prodigiosa fecundidad de la Familia Salesiana tuvo en Don Bosco el origen, en Don Rua la continuidad. Este seguidor suyo sirvi a la Obra Salesiana en su virtualidad expansiva, la desarroll con coherencia textual, pero siempre con genial novedad Qu nos ensea Don Rua? A ser continuadores La imitacin del discpulo no es pasividad, ni servilismo La educacin (es) arte que gua la expansin lgica, pero libre y original, de las cualidades virtuales del alumno Don Rua se cualifica como el primer continuador del ejemplo y de la obra de Don Bosco Nos damos cuenta de que tenemos delante a un atleta de actividad apostlica, que (acta) siempre con el sello de Don Bosco, pero con dimensiones propias y crecientes Nosotros rendimos gloria al Seor, que ha querido ofrecer a su fatiga apostlica nuevos campos de trabajo pastoral, que el impetuoso y desordenado desarrollo social ha abierto ante la civilizacin cristiana. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn56" \o ""  [56] Nuevos campos de trabajo pastoral Basta con leer rpidamente la cantidad impresionante de las cartas de Don Rua, de sus circulares, los tomos que resumen su obra de Sucesor de Don Bosco durante 22 aos, para descubrir de modo imponente que lo que afirma el Papa es exacto: su fidelidad a Don Bosco no es esttica, sino dinmica. l advierte bien el fluir del tiempo y de las necesidades de la juventud, y sin miedo dilata la obra salesiana a nuevos campos de trabajo pastoral. Entre los obreros y los hijos de los obreros En las ltimas dcadas del siglo XIX y las primeras del XX las luchas sociales de los trabajadores de las fbricas se multiplican por todas partes. Las condiciones de los obreros son miserables: horarios inhumanos, condiciones higinicas psimas, mutualidades y pensiones inexistentes. Bajo el impulso de Don Rua los Salesianos y las FMA dan vida a un floracin de obras sociales: orfanatos, escuelas profesionales, escuelas agrcolas, parroquias de periferia con Oratorios para los hijos de las familias obreras: Oratorios que ven jugar sobre la hierba verde y rezar en las capillas a trescientos, quinientos, mil muchachos. Don Rua goza con ello, y exhorta a los Inspectores a tener una atencin especial por estas obras fundamentales de Don Bosco. En los ltimos aos del siglo, Turn se convierte en la cuna dolorosa del proletariado italiano. En mayo de 1891 Len XIII publica la encclica Rerum Novarum. En ella el Papa denuncia la situacin en la que un pequesimo nmero de gente muy rica ha impuesto un estado de semi-esclavitud a la infinita muchedumbre de los proletarios (RN 2). La encclica tiene inmediatamente un fuerte impacto en el mundo cristiano, y Don Rua siente que para los Salesianos ha llegado la hora de ampliar e intensificar su accin social. En 1892 se tiene en Turn-Valsalice el VI Captulo General de la Congregacin. Entre las cuestiones para tratar, Don Rua pone la aplicacin prctica de las enseanzas del Papa sobre la cuestin obrera. Los Salesianos asumen el compromiso de introducir en los programas escolares de los jvenes alumnos la instruccin sobre capital y trabajo, derecho de propiedad y de huelga, salario, descanso y ahorro. Se sugiere invitar a los alumnos y exalumnos a inscribirse en las Sociedades Obreras Catlicas. Entre los mineros de Suiza En 1898 se comienza el tnel del Simpln entre Suiza e Italia: una de las galeras ms largas del mundo, dos pasos paralelos de 19.800 metros. En la vertiente suiza se forma una colonia de ms de dos mil obreros italianos: piamonteses, lombardos, vnetos y, sobre todo, abruceses y sicilianos, con mujeres e hijos. Don Rua no duda en mandar entre aquellos trabajadores a los Salesianos e Hijas de Mara Auxiliadora. All estuvieron siete aos, es decir hasta el final de los trabajos. Las noticias de cmo atendieron las necesidades de aquellas pobres familias son escasas: hacan el bien y ninguno tuvo tiempo de llevar una crnica. Un diputado socialista, Gustavo Chiesi, fue un da a observar la situacin. Vio lo que hacan los Salesianos y las Hermanas, el Crculo obrero que haban fundado, que era el lugar de encuentro ms frecuentado por los italianos; envi una crnica que public el diario "Tempo" de Miln. Se lee en ella: Hemos voceado muchos sobre las condiciones de nuestros obreros en el Simpln, hemos escrito y protestado mucho. Pero nada prctico se ha hecho hasta ahora en su ayuda. Lo poco que se ha hecho hasta ahora lo han hecho los curas En cada ocasin que surge ellos son los primeros que hacen, ayudan y alivian las penas ajenas. As en el Simpln, as en todas partes. Emigrantes entre los emigrantes Otras oleadas ms numerosas de emigrantes salan de Italia para huir de la miseria de las tierras del Sur. Para Amrica del Norte y Amrica del Sur, en el decenio 1880-1890, segn las estadsticas del economista Clough, cada ao emigraba una media de 165 mil personas. Slo a Argentina emigraban cada ao 40 mil italianos. En la dcada siguiente la masa de los emigrantes aument: se tocaba y se superaba el medio milln cada ao. Giuseppe Toscano, en la Cmara de los Diputados, refirindose a la extrema pobreza del Sur, haba declarado en 1878: Reducido a la desesperacin qu queris que haga el proletariado? No lo quedan ms que dos caminos: el camino del delito y del bandolerismo o el de la emigracin. Doce aos despus la situacin no haba cambiado, y Vittorio E. Orlando, de Palermo, grit en el mismo Parlamento que para sus paisanos el dilema se resuma en dos palabras: O emigrantes, o bandoleros!. Don Rua, mientras cubra Italia con una red de obras para los jvenes de las familias ms modestas, envi misioneros Salesianos a Amrica del Norte en 1897 y 1898. En Nueva York, Paterson, Los ngeles, Troy, nuestros Hermanos se afanaban para acoger a los emigrantes que no conocan la lengua, no saban dnde alojarse y encontrar trabajo. Codo con codo con las heroicas hermanas de la Madre Cabrini y de muchos otros misioneros y misioneras, trataban de ayudarlos a instalarse, inscribirse en los sindicatos del pueblo. Acogan a sus hijos en las escuelas, les aseguraban asistencia religiosa. Al mismo tiempo reforz y multiplic las presencias salesianas en Amrica del Sur, que prosperaban bajo la gua de mons. Cagliero y del nuevo obispo salesiano mons. Luis Lasagna. Los Salesianos se presentaban en continentes para ellos nuevos. Obras sociales, orfanatos, escuelas profesionales, parroquias y Oratorios de barriadas se abran en tierras lejansimas: Ciudad del Cabo, Tnez, Esmirna, Constantinopla. Nuevas obras se abrieron en racimo en Europa del Norte y del Oeste. Una de las consecuencias beneficiosas fue que las misiones salesianas pudieron contar muy pronto con Hermanos de diversas nacionalidades. Los polacos emigrantes en Buenos Aires podan encontrar a un Salesiano polaco al frente de un secretariado para ellos; en Londres la colonia polaca dispona de una iglesia oficiada por un Salesiano polaco; los alemanes emigrados a la Pampa central o a Chile encontraron Salesianos alemanes. En Oakland, California, todo un barrio de portugueses estaba asistido por un Salesiano portugus. Arriesgar todo lo que se puede arriesgar, como Don Bosco La audacia apostlica impuls a Don Rua a apoyar las empresas ms difciles. Con la misma valenta de Don Bosco arriesg todo lo que se poda arriesgar para llevar el Reino de Dios y el amor de Mara Auxiliadora a todas partes. En Palestina no dud en aceptar como Salesianos la bien arraigada Familia religiosa de don Antonio Belloni, que se dedicaba a los nios ms pobres. En Polonia no se opuso a la difcil y problemtica personalidad de don Bronislaw Markiewicz, que pareca quererse rebelar contra la autoridad de los Superiores, pero que es venerado como beato y fundador de una Congregacin que forma parte de la Familia Salesiana. En Colombia apoy el apostolado nuevo y embarazoso para algunas personas, entre los leprosos de Agua de Dios, iniciado por don Miguel Unia y llevado adelante por don Evasio Rabagliati y don Luis Variara. Apoy a don Juan Balzola y a don Antonio Malan que trataron de introducirse entre los indgenas Bororos del Mato Grosso de Brasil. Anim los dificilsimos intentos de implantar una misin entre los indgenas Shuar del Ecuador. En Orn (Argelia), donde muchos nios vagaban por las calles, envi a siete Salesianos a abrir un Oratorio y escuelas. En 1906 bendijo a los primeros Salesianos que partan para fundar misiones en la India y China, capitaneados stos por el jovencsimo don Luis Versiglia al que hoy veneramos como mrtir y santo. Era un comienzo timidsimo, casi temerario, pero ahora la obra de Don Bosco en la India, en China y en toda Asia causa maravilla en todos. En la vspera de sus Bodas de oro como sacerdote, anunciada por el "Boletn Salesiano" y pregustada por todos los Salesianos, una grave infeccin que lo atormentaba desde haca aos y que lo haban cubierto de llagas dolorosas, le trunc la vida. Dios le vino al encuentro la maana del 6 de abril de 1910. Aquella sencillez con la que buscaba acompaar sus obras Quien explora slo los ltimos aos de vida de este delgado sacerdote, tiene la impresin invencible de una actividad incansable y gigantesca. Verdaderamente, como afirm Pablo VI en la homila de beatificacin, no podremos olvidar nunca el aspecto prctico de este pequeo-gran hombre, tanto ms que nosotros, no ajenos a la mentalidad de nuestro tiempo, propensa a medir la estatura de un hombre por su capacidad de accin, advertimos que tenemos delante a un atleta de actividad apostlica. Y, sin embargo, toda esta actividad humana y espiritual, la realiz Don Rua en el silencio y la humildad. Tanto que su queridsimo don Juan Bautista Francesia, al ponerse a escribir su biografa, usando el plural mayesttico que entonces usaban los autores, escribi: Nosotros que solamos vivir con l, que lo oamos hablar con frecuencia, que tratbamos con l como se hace con una persona ntima y confidente, encontrbamos todo natural y sin relieve. As, se deca, hara yo! As habra hecho Don Bosco. Qu hay de extraordinario?Me parece que no hay nada! Y, sin embargo, pensando en ello, se habra debido decir que aquella sencillez, con la que buscaba acompaar sus obras, aquel decir continuamente todo por el Seor y nada ms que por el Seor, despertaba ya en nosotros asombro, que constituir siempre el elogio ms bello de la laboriosa y humilde vida de Don Miguel Rua. HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftn57" \o ""  [57]  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref105" \o "" CONCLUSIN Como conclusin, querra volver a lo que os escrib el 24 de junio de 2009, con el ttulo Recordando a Don Rua. Os deca que queremos vivir al ao 2010 especialmente como un camino espiritual y pastoral. Para hacer fructificar este ao dedicado al primer Sucesor de Don Bosco sealaba en la carta algunas atenciones para tener presentes en vuestras programaciones del prximo ao, en los caminos personales, comunitarios e inspectoriales. La primera es la de reforzar nuestra condicin de discpulos fieles de Jess, modelo de Don Bosco, redescubriendo los caminos para custodiar la fidelidad a la vocacin consagrada, con una invitacin concreta a beber en las fuentes de la vida del discpulo y del apstol, en las fuentes cotidianas de la fidelidad vocacional: la Sagrada Escritura mediante la lectio divina y la Eucarista en la celebracin, en la adoracin y en las visitas frecuentes. La segunda atencin que tener es la de asumir la actitud de Don Rua que, cuando fue enviado a Mirabello, compendi los consejos recibidos de Don Bosco en una sola expresin: En Mirabello tratar de ser Don Bosco. Y todo Don Bosco se encuentra en nuestras Constituciones. Hacerse Don Bosco, da a da, es exactamente lo que nos indican concretamente las Constituciones. Movido por el testimonio especial del primer Sucesor de Don Bosco, os invito en este ao, sobre todo con ocasin de los ejercicios espirituales, a descubrir la importancia y el espritu de nuestras Constituciones salesianas y a repasar vuestro proyecto personal de vida, con una referencia especial al Captulo cuarto: el que se refiere a nuestra misin y se titula enviados a los jvenes. En tercer lugar, recordando que Don Rua, impulsado por la pasin del Da mihi animas, dio un gran impulso a la misin salesiana, os invitaba a imitarlo en su entrega a responder a las necesidades de los jvenes y a encontrar los caminos pastorales aptos para alcanzarlos con el anuncio del Evangelio. El arrojo apostlico de Don Rua nos pide, por tanto, concretar durante este ao el compromiso de evangelizar a los jvenes. Nos lo pide el segundo ncleo del CG26; nos lo propone el Aguinaldo de 2010, que nos invita a dejarnos implicar en el compromiso evangelizador como Familia Salesiana, de la que Don Rua fue un convencido promotor. En este ao Sacerdotal miramos todos a Don Rua tambin como modelo para el Salesiano sacerdote. Descubramos y profundicemos en su identidad, llena de fervor espiritual y celo pastoral en el ejercicio del ministerio, impregnada por la experiencia de la vida consagrada apostlica. Que el Espritu de Cristo nos anime en nuestro camino de renovacin pastoral y que Mara Auxiliadora nos sostenga en el compromiso apostlico. Que Don Bosco, siempre, sea nuestro modelo y nuestro gua Cordialmente en el Seor Don Pascual Chvez Villanueva Oracin para pedir la canonizacin del beato Miguel Rua Dios omnipotente y misericordioso, t pusiste sobre las huellas de san Juan Bosco al beato Miguel Rua, que imit sus ejemplos, hered su espritu y propag sus obras; ahora que con la beatificacin lo has elevado a la gloria de los altares, dgnate multiplicar su patrocinio hacia los que lo invocan y apresurar su canonizacin. Te lo pedimos por intercesin de Mara Auxiliadora, a la que l amo y honr con corazn de hijo, y por mediacin de Jesucristo nuestro Seor. Amn.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref1" \o "" [1] La Comisin para el Congreso Internacional sobre Don Rua, presidida por don Francesco Motto, ha promovido tambin la digitalizacin de todas las cartas de Don Rua, realizada por el Salesiano Coadjutor Sr. Giorgio Bonardi y puesta a disposicin en el sitio de la Direccin General, y la biografa escrita por don F. Desramaut, con el ttulo Vie de Don Michel Rua, Premier successeur de Don Bosco, publicada en francs por la Libreria Ateneo Salesiano y prxima a ser traducida e impresa en otras lenguas.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref2" \o "" [2] Sacra Rituum Congregatione. Taurinen. Beatificationis et Canonizationis Servi Dei Michalis Rua - Positio super virtutibus - Romae, Typis Guerra et Belli 1947  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref3" \o "" [3] Pablo VI, Homila en la beatificacin de Don Rua, Roma, 29 de octubre de 1972  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref4" \o "" [4] M. Wirth, Da Don Bosco ai nostri giorni, LAS Roma 2000, p. 265.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref5" \o "" [5] A. AMADEI, Il Servo di Dio Michele Rua, vol I, SEI Turn 1931, p. 30.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref6" \o "" [6] Cf. A. AUFFRAY, Don Michele Rua, SEI Turn 1933, p. 30.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref7" \o "" [7] Positio, p. 912.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref8" \o "" [8] Positio, p. 51.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref9" \o "" [9] Positio, p. 72.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref10" \o "" [10] Cf. Positio, p. 71.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref11" \o "" [11] Positio, pp. 48-49.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref12" \o "" [12] M. WIRTH, o. c., p. 267.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref13" \o "" [13] A. AUFFRAY, o. c., p. 104.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref14" \o "" [14] Cf. A. AUFFRAY, o. c., p. 104; E. CERIA, Vita del Servo di Dio Don Michele Rua, SEI Turn 1949, p.71.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref15" \o "" [15] A. AUFFRAY, o. c., p. 136.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref16" \o "" [16] M. WIRTH, o. c., p 273.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref17" \o "" [17] A. AUFFRAY, o. c., p. 151.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref18" \o "" [18] A. AUFFRAY, o. c., p. 103.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref19" \o "" [19] G. VESPIGNANI, Un anno alla scuola di Don Bosco, Scuola Tipografica Don Bosco, San Benigno Canavese 1930, pp. 29-30.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref20" \o "" [20] G. VESPIGNANI, o. c., p. 30.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref21" \o "" [21] Positio, pp. 912-913.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref22" \o "" [22] Positio, p. 699.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref23" \o "" [23] Positio, p. 923.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref24" \o "" [24] G. VESPIGNANI, o. c., pp. 19-22 passim.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref25" \o "" [25] G. VESPIGNANI, o. c., pp. 37, 41.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref26" \o "" [26] G. VESPIGNANI, o. c., p. 12.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref27" \o "" [27] G. VESPIGNANI, o. c., pp. 23-24.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref28" \o "" [28] Memorie Biografiche XVIII, pp. 502-503.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref29" \o "" [29] Positio, pp. 54-55.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref30" \o "" [30] Positio, p. 57.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref31" \o "" [31] Del "Testamento espiritual de San Juan Bosco", en Constituciones y Reglamentos Generales. Salesianos de Don Bosco, edicin de 1985, p. 260, (DB, Memorie dal 1841 al 1884-5-6, ASC 132, quaderni-taccuini 6).  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref32" \o "" [32] Lettere circolari di Don Michele Rua ai Salesiani, Direzione Generale delle Opere Salesiane, Turn 1965, pp. 276-277.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref33" \o "" [33] Positio, p. 306.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref34" \o "" [34] Positio, p. 339.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref35" \o "" [35] A. AMADEI, o. c., vol III, p. 12.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref36" \o "" [36] Positio, p. 426.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref37" \o "" [37] A. AMADEI, o. c., III, p. 43.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref38" \o "" [38] A. AMADEI, o. c., III, pp. 746, 748.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref39" \o "" [39] Instituto Hijas de Mara Auxiliadora, Cronohistoria I, Ediciones Don Bosco, Barcelona 1979, p. 250.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref40" \o "" [40] Lettere circolari di Don Michele Rua ai Salesiani, o. c., p. 499.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref41" \o "" [41] Positio, pp. 979, 981.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref42" \o "" [42] M. WIRTH, o. c., p. 272.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref43" \o "" [43] Positio, pp. 292-294.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref44" \o "" [44] M. WIRTH, o. c., p. 399.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref45" \o "" [45] M. WIRTH, o. c., p. 400.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref46" \o "" [46] Positio, p. 979.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref47" \o "" [47] Cf. Positio, p. 924.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref48" \o "" [48] Cf. A. AMADEI, o. c., III, pp. 104-121.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref49" \o "" [49]Todos los pasajes citados figuran en las Lettere circolari di Don Michele Rua ai Salesiani, o. c., pp. 430-445.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref50" \o "" [50] Positio, pp. 928-930  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref51" \o "" [51] M. WIRTH, o. c., p. 273.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref52" \o "" [52] A. AMADEI, o. c., III, p. 348.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref53" \o "" [53] Lettere circolari di Don Michele Rua ai Salesiani, o. c., pp. 464-465.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref54" \o "" [54] Lettere circolari di Don Michele Rua ai Salesiani, o. c., p. 465-466.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref55" \o "" [55] Lettere circolari di Don Michele Rua ai Salesiani, o. c., p. 467.  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref56" \o "" [56] Pablo VI, Homila en la beatificacin de Don Rua, Roma, 29 de octubre de 1974  HYPERLINK "http://www.sdb.org/ESP/Documenti/2009/" \l "_ftnref57" \o "" [57] G.B. FRANCESIA, Don Michele Rua, Turn 1911, p. 6. 78| / ~##++..99:::;;;/;0;1;2;3;4;5;{;rgB*OJQJ^JphjB*OJQJU^Jph <B*CJOJQJ^JaJphB*OJPJQJ^Jph-jB*CJOJQJU^JmHnHphuCJaJ 0J5\ CJmHsH56CJ\] 5CJ\CJ56CJ \]56CJ \]mHsHmHsHjUmHsH(78|}~st  $`a$$a$$a$X$$IfF"#064 Fa $$Ifa$  / 0 8 9 8 9   ~   $`a$$a$}PnwHIVWmnK $`a$$a$  ~ CD9:L M ####B%C%o&p&''N)O)$`a$$a$O)**++++--....//0111T3U366666V7W78849$`a$$a$4959999999:c::::::;;;/;$If$If$a$$a$/;0;2;3;4;; wrj$IfK$$a$5$$IfT634a $$Ifa$H$$IfT0 l i634a{;|;};~;;;;;;;;;;;; <<<<<<X<Y<c<d<f<g<<<<<<<<<<<<<οua'5B* CJOJPJQJ\^JaJph ,j85B* CJOJQJU\^JaJph 0J5CJ\aJ,j5B* CJOJQJU\^JaJph #5B* CJOJQJ\^JaJph B*CJOJPJQJ^JphCJaJB*OJPJQJ^JphjB*OJQJU^JphjB*OJQJU^Jph&;;;<<<ia$IfK$L$K$L$If0<634a d$IfK$$IfK$7$K$L$If<634a<<<<<<===0=)>=>@@'BBB;DfDEEE0F1F2F3F4F5F:FSFTFUFVFWFXFYFFFm-jB*CJOJQJU^JmHnHphu 0J5\j3;B*OJQJU^JphB*OJQJ^JphjB*OJQJU^Jph <B*CJOJQJ^JaJphCJaJ'5B* CJOJPJQJ\^JaJph B*CJOJPJQJ^JphB*OJPJQJ^JphCJaJ$<<<<====0=)>=> tx#nnhb\b$If$If$If$IfL$K$L$If0f634a$IfK$7$K$L$If634a =>@@'BBBB;DfDEEE4F$If$a$]$$IfTF 6    34a$If$If 4F5FG@GAG|G}GGGGGGGGGGGHHHHHHHοua'5B* CJOJPJQJ\^JaJph ,jIX5B* CJOJQJU\^JaJph 0J5CJ\aJ,j5B* CJOJQJU\^JaJph #5B* CJOJQJ\^JaJph B*CJOJPJQJ^JphCJaJB*OJPJQJ^JphjB*OJQJU^Jphj<B*OJQJU^Jph&HH H!H"H#Ht 7$K$L$If634a$IfK$L$K$L$If0<634aH H!H"H#H$H&H@HTHMIaIKKKMfM_OOQQQTQUQVQWQXQYQZZZZZZxsjc\ B*CJph B*CJph:B*CJph B*ph j]5B*UmHnHphuji[B*OJQJU^JphB*OJQJ^JphjB*OJQJU^Jph <B*CJOJQJ^JaJphCJaJ'5B* CJOJPJQJ\^JaJph B*CJOJPJQJ^JphCJaJB*OJPJQJ^Jph#H$H%H&H@HTHMIaIKKKMfMN_OOQx#$If$If$If$IfL$K$L$If0f634aQQQXQYQ`QxQzQ{Q}QQ^\\\\\\7$$IfT"^634a$If$a$]$$IfTF 6    34a QQQQQQQQQQQQQRRRSiUjUUUVVW WWWYY/Y/Y0YZZZZZZZ[[*[F[G[a[t[u[[[[b^Gadgi$a$ $ %a$$ %_<]_a$ $ %_]_a$Z[[G[a[u[[dd h%hjj/p?p;t?ӖԖ ̗͗?ؿؿؿؿؿ 0JCJaJ&jB*CJOJQJU^JaJphCJaJ&j8B*CJOJQJU^JaJphB*CJOJQJ^JaJph0J5CJ\aJ*j0JB*CJOJQJU^JaJph!0JB*CJOJQJ^JaJph60n7$S-J~*D[$\$$a$$a$[$\$[$\$[$\$?@2378TUYZ167;<RS?JKOPRsJKLۯۯ۞ۯ۞*j0JB*CJOJQJU^JaJph!0JB*CJOJQJ^JaJph!0JB*CJOJQJ^JaJph 0JCJaJ&jB*CJOJQJU^JaJphB*CJOJQJ^JaJph*j0JB*CJOJQJU^JaJph5 PQVWY~eflm01wx}~$%opgh*˳˳˝˳˳˳0J5CJ\aJ*j0JB*CJOJQJU^JaJph!0JB*CJOJQJ^JaJph 0JCJaJB*CJOJQJ^JaJph&jB*CJOJQJU^JaJph!0JB*CJOJQJ^JaJph:_`ef:;923yz   A"">#?#D#E#%%7&8&=&>&3)4)z){)))m.n....!0JB*CJOJQJ^JaJph!0JB*CJOJQJ^JaJph 0JCJaJ&jB*CJOJQJU^JaJphB*CJOJQJ^JaJphF....<3=333335516267686K8h8;;;<<<<BCCCDCCCCCCC?E@EEEEEUHVHWHHHHHZK[K\Kݶ̶ݔ~~~ݔ~~~ݔݔ*j0JB*CJOJQJU^JaJph!0JB*CJOJQJ^JaJph 0JCJaJ0J5CJ\aJ*j0JB*CJOJQJU^JaJph!0JB*CJOJQJ^JaJphB*CJOJQJ^JaJph&jB*CJOJQJU^JaJph1\KKKKK(OnOQQRRRRUUcUdUiUjU_W`WaWWWWW\\ \O\P\U\V\``````aaabbbbgg,k-k.ktkukzk{kmmmmmmmcsdsesssssww!0JB*CJOJQJ^JaJph!0JB*CJOJQJ^JaJph 0JCJaJ&jB*CJOJQJU^JaJphB*CJOJQJ^JaJphFwwwwwwww{{{\{]{b{c{ǁȁ́΁΄τЄ&܆݆#$)*234z{YZ_`܎ݴݢ'0J5B*CJOJQJ\^JaJph#5B*CJOJQJ\^JaJph!0JB*CJOJQJ^JaJph!0JB*CJOJQJ^JaJph 0JCJaJB*CJOJQJ^JaJph&jB*CJOJQJU^JaJph5ЖDJ#ֲײܲݲ޲߲pqr:;@A:;AB ʶܥܑܑʶyܑyܑyܑyܑ!0JB*CJOJQJ^JaJph 0JCJaJ&jB*CJOJQJU^JaJph!0JB*CJOJQJ^JaJph'0J5B*CJOJQJ\^JaJph#5B*CJOJQJ\^JaJphB*CJOJQJ^JaJph'0J6B*CJOJQJ]^JaJph/jkl454c   QRWXZ[!6D֯֞֞֞֞֞֞֯֞֞֏0JCJaJ0J5CJ\aJ!0JB*CJOJQJ^JaJph*j0JB*CJOJQJU^JaJph!0JB*CJOJQJ^JaJphB*CJOJQJ^JaJph&jB*CJOJQJU^JaJph 0JCJaJ7)*./*+stwxabefq+DE"#&'8G`a   ᰫ0J0J 0JmH sH mH sH  jU!0JB*CJOJQJ^JaJph 0JCJaJ&jB*CJOJQJU^JaJphB*CJOJQJ^JaJphB*CJOJQJ^JaJph>`~IBJ   \  =  )   9$a$[$\$ hilmnu~./345<IJ ijno !%&38BC abfgty 0JmH sH  0JmH sH mH sH 0J jU0JYJK        i j n o p w           - . 2 3 C H \ ]             - 4 = >               0JCJaJB*CJOJQJ^JaJph&jB*CJOJQJU^JaJph0J0J jUJ  ) * s t x y z            9 : > ? 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